El pleno del Ayuntamiento de Asparrena acordó ayer instar al alcalde del municipio Juan Luis Antia, de EA, a revocar la licencia que concedió en su día a la empresa Ecofuel para poner en marcha una planta de recogida de fuel en el polígono industrial de Araia. El proyecto ha suscitado una viva polémica en las últimas semanas en la localidad y en toda la Llanada alavesa.
El requerimiento de ayer salió adelante gracias a la abstención de los concejales de EA y PNV, que configuran el equipo de gobierno. La moción a debate de la junta de Ametzaga, el núcleo urbano mas cercano a la instalación prevista, logró el apoyo de los concejales de Asparrena Batera y de Aralar. El alcalde fue el único que votó en contra.
Los ediles nacionalistas trataron sin éxito de posponer la votación de la moción a un próximo pleno en espera de la respuesta de la empresa a una carta del Ayuntamiento aprobada ayer por unanimidad. En la misiva los corporativos piden a Ecofuel que se replantee su proyecto ante la «alarma y contestación social» creadas entre el vecindario de Asparrena.
Concluida la sesión, el alcalde no aclaró si asumirá la petición de revocar la licencia y mostró sus dudas al respecto. «Consultaré antes a todos los servicios jurídicos, tanto del Ayuntamiento como de la Cuadrilla o del Gobierno vasco incluso», insistió. A su juicio, no se puede anular una decisión que es «completamente legal y ha seguido todo el procedimiento, con todos los expedientes favorables», porque sería una «prevaricación».
«Irregularidades»
Antia reclama que se prueben las numerosas «irregularidades» que denuncia la oposición al proyecto. En el pleno llegó a proponer varias veces que se contrate antes a un abogado para que revise todo el proceso y vea si hay anomalías urbanísticas o medioambientales. «Si así se demostrara, se daría el paso que hay que dar», dijo. En sus intervenciones recalcó varias veces que la tramitación de la polémica licencia se ha desarrollado a lo largo de tres años y sin que ningún grupo planteara objeciones.
En cualquier caso, el alcalde aseguró no haberse sentido «abandonado» por sus compañeros de EA-PNV que dejaron que prosperara la moción.
Desde la otra perspectiva, un portavoz de la plataforma Lautada Bizirik, que ha reunido casi 4.000 firmas contra el proyecto -al que consideran «peligroso y contaminante»- , mostró su satisfacción por el resultado del pleno, «un triunfo del pueblo». Pese a todo, Mikel Txapartegi dudó de la actitud futura del alcalde.