Agentes de la Ertzaintza detuvieron el miércoles por la noche a un hombre de 43 años, al que se acusa de amenazar a una ex vecina suya con cortarle las manos para que no pudiera trabajar como masajista, si no accedía a casarse con él, informó ayer un portavoz del Departamento vasco de Interior.
La operación que propició el arresto de G.T. se puso en marcha poco antes de las diez de la noche, cuando un agente local requirió la presencia de la Policía vasca porque una persona estaba aporreando la puerta de una vivienda, en Vitoria. Al llegar al punto indicado, el guardia indicó a los ertzainas que el hombre que tenía retenido había protagonizado esa acción.
Uno de los efectivos policiales subió entonces al piso y fue informado por la víctima de que el citado individuo, un antiguo vecino suyo, le había ido a buscar al trabajo para decirle que quería casarse con ella y que, si no aceptaba su petición, unos amigos suyos le cortarían las manos para que no pudiese ejercer como masajista. La mujer explicó también que, horas después, su pretendiente comenzó a golpear la puerta de su casa para que le abriera.
La víctima señaló además que, hace quince días, el mismo sujeto había agredido a su hija y a ella misma, si bien no denunció los hechos por temor a «represalias».
Los agentes comprobaron que la puerta del domicilio de la mujer presentaba varias marcas y detuvieron al sospechoso.
Intenta robar zapatos
Por otra parte, la Ertzaintza detuvo el miércoles por la tarde a una mujer de 48 años, M.C.A.L., que fue sorprendida por vigilantes de un centro comercial de Vitoria cuando intentaba apoderarse de unos zapatos valorados en 40 euros. En el momento de ser interceptada, calzaba un par de zapatos que, según el empleado de seguridad, había sido sustraído días antes, señalaron fuentes del Departamento vasco de Interior.
La mujer se negó a facilitar su domicilio, si bien luego se comprobó que reside en Vitoria y que tenía pendiente una orden judicial de averiguación de paradero.