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Viernes, 7 de abril de 2006
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CULTURA
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Versos en exclusiva
Fernando Guillén y su hija Cayetana, en una experiencia excepcional y restringida, recitan poesía mística en el Museo Bellas Artes de Bilbao
Versos en exclusiva
DIÁLOGO. Cayetana Guillén Cuervo y Fernando Guillén, en una de las salas del Museo de Bellas Artes./ LUIS ANGEL GÓMEZ
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ENCUENTROS
Poesía: En el Museo de Bellas Artesbajo el título 'De la contemplación al éxtasis'. Fernando Guillén, Cayetana Guillén Cuervo y Alicia Sánchez recitan a San Juan de La Cruz, Santa Teresa de Jesús y Sor Juana Inés de La Cruz. Pases, hoy, a las 20.00, 20.45 y 21.30 horas.

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Fernando Guillén y su hija, Cayetana Guillén Cuervo, se echan piropos el uno al otro. Sentados cada uno en un sofá del hotel, y tras hablar un rato del bebé de la actriz, ella le dice que él es el mejor actor, la voz que mejor recita versos; él habla de la inteligencia de ella, de las ganas que tiene de que Cayetana publique alguna novela o un libro de entrevistas, «material no le falta». Ambos comentan las ganas que tenían de trabajar juntos y de la suerte que han tenido al hacerlo con «una joyita, algo insólito, una iniciativa hermosísima».

Para ponerla en pie, los dos actores han vivido una experiencia «diferente». Vestidos con hábitos, han podido pasear por las salas del Museo de Bellas Artes «a las tres de la mañana recitando poesía mística, solos nosotros», describe la actriz. «Ha sido algo muy bonito», como el hecho de declamar ante un público reducido y en un decorado real: el que conforman los cuadros.

El motivo es el programa 'De la contemplación al éxtasis', el recital de poesía mística barroca castellana que, en el marco del festival Bilbao Ars Sacrum y gracias a la Fundación Bilbao 700, se desarrolla en el Museo de Bellas Artes cada tarde desde el miércoles hasta hoy. Los poemas de San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Sor Juana Inés de la Cruz adquieren un nuevo significado en la sala de arte barroco del museo, en un espectáculo que está pensado para un público reducido «por seguridad». Cada tarde, tres turnos de 30 personas cada uno. «Casi en exclusividad. Como si Arzak fuera a tu casa a hacerte unos huevos fritos», explica Cayetana. «Se crea un ambiente muy íntimo, es como si estuviéramos representando para cada uno de los asistentes en concreto», continúa.

«Una experiencia única», completa Fernando Guillén, que responde con un «muchas gracias, señorita» cuando Cayetana afirma que «para mí es sobre todo una excusa para estar con mi padre, que es lo mejor que me puede pasar». El susodicho se ríe al oírla. «Con otro actor me hubiera apetecido, pero no tanto». Leer, recitar, comer, cenar y dar un paseo juntos -cosas no tan habituales debido a sus compromisos familiares y profesionales y a que uno vive en Barcelona y la otra en Madrid- eran también incentivos para aceptar el reto.

Para preparar las actuaciones, padre e hija han trabajado juntos. «Él es el que mejor recita y quien me ha enseñado», dice la actriz y presentadora, que contaba con la experiencia de tres años en la Compañía Nacional de Teatro Clásico y la lectura dramatizada de textos. «Pero esto es único», sentencian los dos actores, conscientes de que faltan iniciativas de este tipo. Iniciativas que, como intérpretes, les dan la oportunidad de mostrarse ante el público de manera distinta y de hacerles llegar a los espectadores textos que no tienen cabida en otras programaciones.

La incultura

Y eso, sostiene Fernando Guillén, pese a que los versos de San Juan y de Santa Teresa «son en poesía lo que 'El Quijote' en la prosa castellana y Velázquez en la pintura». Una pena, dice el actor, y comienza a apuntar algunas razones: «La incultura de los españoles». La televisión, los niños que no leen, el desinterés por el patrimonio cultural. «Yo tengo la suerte de que mis tres hijos me han salido cultitos», sonríe. Pero la duda se cierne sobre los nietos.

La admiración y el cariño que padre e hija se demuestran no impide sin embargo que surjan las discrepancias. Mientras que Fernando Guillén se destapa como un purista del teatro en verso al que las adaptaciones modernas «que rompen y destrozan los originales» no sólo no convencen, sino que le parecen «horrorosas», su hija apuesta por las diferentes maneras de acercar los textos al público. «El verso es verso», replica él. 'De la contemplación al éxtasis' es sólo una muestra.



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