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Viernes, 7 de abril de 2006
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CULTURA
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Gélidas intrigas palaciegas
Gélidas intrigas palaciegas
ÉPICO. Tirante (Caspar Zafer) y el emperador (Giancarlo Giannini).
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'TIRANTE EL BLANCO'
Nacionalidad: España, 2006.

Director: Vicente Aranda.

Intérpretes: Caspar Zafer, Esther Nubiola, Victoria Abril, Leonor Watling, Ingrid Rubio, Giancarlo Giannini.

Página web: www.tirant-lo-blanc.com

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José Luis Guarner resumió el cine de Vicente Aranda en una imagen afortunada: un iceberg con lava en su interior. El llorado crítico también acertó al observar que Aranda había fracasado en su intento de ocultarse tras su obra, porque cuanto más porfiaba en cultivar los géneros, más le salían películas de autor.

'Tirante el Blanco', drama histórico con hechuras de superproducción resulta, en apariencia, igual de gélida que 'Amantes', 'Juana la Loca' y 'Carmen'. Pese a ese tráiler que insiste en vendérnosla como 'El reino de los cielos', estamos ante otra mirada personal de Aranda sobre la Historia. Prosigue su larga trayectoria fílmica en torno a las devastadoras consecuencias de la pasión amorosa.

Para entendernos, al director no le interesa tanto un par de batallas metidas con calzador y rodadas a cámara lenta para ocultar insuficiencias de producción, como el hecho de que, en la novela de Joanot Martorell, la virginidad fuera un elemento de poder y el matrimonio una solución política.

Tirante el Blanco no es sino un pelele en manos de las damas de la corte de Constantinopla, que intrigan para que la ciudad no caiga en manos de los turcos. El emperador pretende casar a la princesa Carmesina con el Gran Turco para salvarse, pero si Tirante la desvirga antes evitará el matrimonio. Un complot que persigue colocar al apuesto caballero andante al frente de un imperio.

Erotismo pacato

Hay elementos que chirrían en el filme de Aranda. Fondos digitales que 'cantan' y actores imposibles que además han tenido que doblarse a sí mismos porque el original se rodó en inglés: Caspar Zafer, hierático Tirante, y el bailarín Rafael Amargo, todo caritas como el pérfido Gran Turco. Hasta en las escenas eróticas marca de la casa se muestra el realizador de 'La muchacha de las bragas de oro' más pacato que de costumbre.

Absorto en dotar de una dimensión humana a sus personajes, Aranda logrará que quienes acudan a 'Tirante el Blanco' en busca de épica se sientan defraudados. El humor socarrón de esta 'superproducción de autor' terminará por desconcertar al que espere un espectáculo histórico al uso.



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