Nuestro querido Deportivo Alavés se encuentra en una situación complicada en lo deportivo y, sobre todo, en lo social. La gota que colmó el vaso fue la destitución de Juan Carlos Oliva y las posteriores declaraciones, que hicieron que la mayoría de la afición se quitase la venda y viese la realidad. Esta vez el desnudo fue integral: no sólo corporal, también intelectual.
Me da mucha tristeza ver cómo el anterior presidente, el mejor de la historia del 'Glorioso' -así lo demuestran los resultados económicos y deportivos-, se desprendió de unas acciones que prometió que se quedarían en Álava, cuando ya las tenía vendidas a este ejemplar que nos puede llevar a la desaparición. Sonará a muy pesimista, pero hay que saber con quién nos estamos enfrentando. Este elemento no ha comprado un club de fútbol -bueno, yo creo que se lo ha comprado su mujer-, se ha hecho con un juguete para divertirse, siendo su presidente, entrenador, secretario técnico, preparador físico, utillero, etcétera. En lo único que parece que por el momento no ha metido las narices es en la parcela médica, pero todo se andará.
La pregunta es: ¿Qué podemos hacer? La respuesta es complicada, porque el maldito 51% lo condiciona casi todo. Hay una cosa clara. El mocete no va a vender el juguete y como el niño es muy cabezón seguramente en una rabieta nos lo querrá devolver roto o inservible. Lo verdaderamente interesante sería no que se marchase, sino que no viniese.
Bueno, todo no es negativo. El buen hombre es un defensor a ultranza de la democracia y la libertad de expresión. Lo que pasa es que nosotros no tenemos el suficiente tiempo libre para entender el significado y la pleitesía que conllevan estas palabras. Para el futuro hay que pensar en positivo, en apoyar al equipo, a unos jugadores que están demostrando su gran profesionalidad y pensar que con esta plantilla y un entrenador de mediana calidad estaríamos peleando por algo más que la permanencia.
Los que sentimos algo por este club tenemos que estar unidos, dejando diferencias con un solo objetivo: intentar reconducir a este Deportivo Alavés para que siga siendo orgullo de Vitoria y Álava.
Y a todos los que están pensando en romper el carné -deporte de gran tradición entre los aficionados al 'Glorioso'- decirles que ser del Deportivo Alavés es muy complicado. Desde pequeños, en las ikastolas y colegios, los compañeros y el mismo profesorado se mofan cuando ven que uno es del Alavés y nosotros, con nuestra sabia paciencia, aguantamos que nos desprecien en nuestra casa. Para ser del Alavés hay que ser una persona fuerte. Es algo más que ser de un equipo, es emoción, historia, sufrimiento -esto en grandes dosis- y orgullo de ser de un herrialde.