La plana mayor del órgano judicial más importante del mundo, la Corte Internacional de las Naciones Unidas, con sede en La Haya, recibió ayer en la capital alavesa la medalla de Fray Francisco de Vitoria, una distinción que se entrega por primera vez desde su refundación en el año 2002. «Estamos muy agradecidos y honrados», sintetizó la presidenta del organismo, la británica Rosalyn Higgins. «Esta medalla encontrará un lugar prominente en la Corte de Justicia y en nuestros corazones».
Ocho de los quince jueces que forman el tribunal encargado de dirimir las diferencias entre países y acostumbrado a encausar a sospechosos de genocidio o crímenes de guerra acudieron ayer a la ciudad, lo que da idea de la importancia que la Corte ha dado a la concesión de la insignia. Junto a la medalla de oro, Vitoria entregó a los representantes judiciales un busto del religioso, 'padre' del derecho internacional y de gentes, que también será colocado en el Palacio de la Paz de la Haya donde el órgano, que se considera heredero de la doctrina del dominico, tiene su sede permanente.
La decisión de premiar a la Corte Internacional partió del comité científico de los cursos de derecho internacional de la UPV, como establece el reglamento, y fue refrendada después por el Ayuntamiento vitoriano. «Representa exactamente aquello que se quiere galardonar», apuntó el alcalde, Alfonso Alonso. «Es un reconocimiento expreso a la defensa de los valores democráticos, la búsqueda de la paz y la concordia y la promoción de los derechos humanos. Y ése es exactamente el espíritu de este tribunal».
Vitoria tomó un ejemplo paradigmático para recuperar la medalla de Fray Francisco, una de las distinciones locales que ha sufrido más vaivenes. Se creó en 1947 para premiar a personalidades o corporaciones destacadas en trabajos de derecho o en la búsqueda de la paz entre las naciones. La coyuntura política hizo que, pese a aquellos anhelos, se concediera a Francisco Franco (en 1947) o al general Dwight Eisenhower (1960), además de los papas Pío XII y Pablo VI. En 1970 se otorgó a Alejandro Herrero, director de los cursos internacionales de Vitoria. En 2002 se abordó la refundación de la distinción y se trató de dar al ex secretario general de la ONU Butros Galli, pero su delicado estado de salud lo impidió.
Cursos internacionales
Higgins y los otros siete jueces de la Corte Internacional participaron con entusiasmo en un homenaje en tres actos. Asistieron a una ofrenda de flores al busto de Fray Francisco junto al parque del Prado; fueron recibidos después por el lehendakari en Ajuria Enea y luego recogieron la distinción en el museo de Bellas Artes, en un acto solemne.
La presidenta del Tribunal enfatizó la importancia de la capital alavesa y de sus cursos para los estudiosos del derecho internacional. «No solamente es el lugar de nacimiento del gran maestro», apuntó, tras un largo viaje discursivo a través de la historia del derecho de gentes. «Gracias a sus cursos internacionales, cuyo prestigio aumenta, también es lugar de encuentro para los estudiosos del derecho, mantiene vivo el legado del teólogo y es un centro para el intercambio de ideas», citó Higgins.
El alcalde se mostró especialmente «agradecido» ante los miembros del tribunal por su viaje a la capital alavesa. En breve, la institución «cumplirá su 60 aniversario con una sesión especial a la que asistirá el secretario general de las Naciones Unidades, Kofi Annan», explicó Alonso. El rector de la Universidad del País Vasco, Juan Ignacio Pérez, reafirmó el compromiso de la UPV con el derecho internacional. «A lo largo de sus veinticinco años de vida -indicó- hemos construido un importante centro de estudio de esta materia que se evidencia en los miles de alumnos que han participado en los cursos, cientos de profesores y 23 volúmenes editados», enumeró.