Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Vitoria han consensuado la forma de hacer compatible el reivindicado párking subterráneo en El Campillo con la cuestión más espinosa del proyecto para modernizar el corazón del Casco Medieval, el gaztetxe. Para que ese edificio, propiedad del Ayuntamiento y utilizado por jóvenes 'okupas', no se vea afectado por el aparcamiento previsto en la zona han acordado encoger sus dimensiones. Esto es, re-cortar de 440 a 300 las plazas previstas. De esta manera, el estacionamiento se encajaría entre las calles Santa María y Las Escuelas, y las antiguas cocheras del Obispado quedarían libres de la intervención.
Los grupos justificaron el 'tijeretazo' de 140 huecos por las plazas vacías existentes en el párking del Artium, cercano al Casco Viejo. «Hay dudas sobre si el barrio puede absorber 440 plazas, y más cuando los tapices rodantes pondrán en valor las parcelas de garaje que hay bajo el museo», señaló el presidente del grupo de trabajo encargado de relanzar la almendra medieval, Juan Carlos Alonso.
Tras cuatro largas horas de reunión, PSE, PNV, EB y EA transmitieron al Gabinete Alonso su respaldo al inicio del paquete de reformas en el casco histórico si deja el gaztetxe entre paréntesis. «Hay una voluntad mayoritaria clara de sacarlo del debate político para que no se use de banderín electoral», resumió el edil del PSE. «La pelota está en el tejado del gobierno», condensó el portavoz del PNV, Mikel Martínez.
El PP siempre ha defendido el derribo del edificio, una idea compartida aunque no expresada por los socialistas y a la que se opone de lleno el resto de la oposición. La premisa aceptada por todos los grupos de que esta decisión debería sumar el apoyo de al menos tres fuerzas ha impedido su derribo.
Ante esta situación, todo parece apuntar que los populares aparcarán esta medida y accederán a que el inmueble ocupado no se toque. Al menos, por ahora. El propio alcalde afirmaba ayer que se trata una «cuestión menor». «O aprobamos ya el plan de rehabilitación del Casco Viejo o vamos a correr riesgos muy serios. Hay inversores importantes muy interesados en instalarse en el barrio», aseguró.
Una plaza pública central
El proyecto de revitalización contempla demoler el edificio donde se ubica el centro de acogida Aterpe y el Departamento de Salud y Consumo, Demsac, para dejar paso a un jardín arqueológico. Además, se renovará el polideportivo ya existente, se ampliará el Depósito de Aguas con otra planta, se habilitará una plaza pública en El Campillo, se edificarán dos volúmenes para «usos públicos», y se hará el párking con un acceso subterráneo desde la plaza del Marqués de Estella.
Mientras esas medidas llegan, los grupos acordaron completar la mejora de los accesos al barrio y añadir a los andenes móviles la instalación, al Sur, de dos ascensores. Uno se colocará en calzados Landaluce y enlazará Mateo Moraza con el Machete. El otro se cogerá junto a las escaleras de San Bartolomé y trasladará a los usuarios a El Campillo. El Ayuntamiento tramita la compra de ambas lonjas.