Con la crisis de gobierno desatada por el ex ministro Bono y aprovechada por el presidente Zapatero para recolocar a Rubalcaba en el centro de la mesa de operaciones del Ministerio del Interior, ETA ha recibido la confirmación de que esta nueva etapa de diálogo va a seguir estando totalmente controlada por el presidente. Por mucho que a su alrededor se impacienten, le salgan intermediarios desde el último txoko de la geografía, o que los interlocutores nacionalistas, eclesiásticos o consejeros áulicos se empeñen en aportar lo suyo en esta historia, Zapatero ha recurrido a su negociador por excelencia, Rubalcaba, mientras el nuevo titular de Defensa, Alonso, puede atar en corto los movimientos del CNI. Una crisis con mensaje.
El movimiento de pieza, sin embargo, tiene una dosis de incógnita. Porque, si bien es cierto que el futuro ministro del Interior siempre ha estado en el aparato, en primera línea, tendrá que limar algunas aristas de su perfil de «intercambiador de cromos». Estuvo con González, en el mandato de Almunia y, por supuesto, mucho antes que Zapatero. Y ha dirigido la mediación en no pocos conflictos (la representación socialista en la tregua del 98, el Pacto Antiterrorista, la LOE y, como no, el Estatut) pero ésta es la negociación con mayúsculas.
Esta vez no se trata de un mercadeo: es algo más complicado, que pondrá a prueba el temple de sus nervios y la capacidad habilidosa de estar a la altura en un campo lleno de trampas sin que tenga, luego, que avergonzarse de nada. No va a ser fácil aunque, seguramente, le ayudará el haber mantenido la relación más estrecha con el PSE en esta última etapa de incertidumbres, contactos no reconocidos y diálogos desmentidos. De entrada, el PP le ha sacado 'bola negra'. No se fía de su astucia. Ha preferido dejar a un lado la buena relación parlamentaria que venían manteniendo Rubalcaba y Zaplana en el Congreso.
Parece lógico, pues, que Rajoy en su papel de jefe de la oposición, diga que no se fía. Seguramente el recuerdo de la comparecencia del socialista en la noche de la jornada de reflexión electoral (13 de marzo de 2004) diciendo que los ciudadanos no se merecían un gobierno que les mienta, en clara referencia al PP, habrá condicionado la referencia de Rajoy a los «muchos puntos oscuros en su biografía».
Y es ahí donde el nuevo ministro del Interior tendrá que tener especial habilidad. Este fin de semana, las dos Euskadis salen a la calle. Mañana los amigos de la ilegal formación de Otegi. Hoy, el colectivo Basta Ya vuelve a reclamar la «unidad constitucional» para que la gestión del alto el fuego de ETA no tenga vuelta atrás. Lo pedirán los ciudadanos que acompañen a Savater, Pagazaurtundua, los alcaldes Totorika y Alonso por las calles de San Sebastián. Empieza el pulso.
t.etxarri@diario-elcorreo.com