José Luis Rodríguez Zapatero tenía intención de remodelar su gabinete esta primavera, pero no contaba con que José Bono acelerara de esta forma su primera crisis de gobierno. La obcecación del ministro de Defensa con dejar el cargo y dedicarse a su familia llegó en los últimos días a tal punto que el jefe del Ejecutivo aceptó la dimisión tras meses de negativas.
Bono urgió a Rodríguez Zapatero a abordar su salida del Ejecutivo hasta en tres ocasiones esta misma semana. El pasado jueves, el presidente tomó por fin la decisión y preparó los relevos en los ministerios de Defensa, Interior y Educación y Ciencia a última hora de la noche, causa de su inusitada ausencia en la cena de gala que los Reyes ofrecieron en el Palacio Real al secretario general de las Naciones Unidas.
Mientras los monarcas agasajaban a Kofi Annan, Rodríguez Zapatero se puso en contacto con José Antonio Alonso para comunicarle su paso al Ministerio de Defensa y también conversó con Mercedes Cabrera, a quien ofreció la cartera de Educación y Cultura, según fuentes gubernamentales.
Al portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, y al secretario de Organización y Coordinación del PSOE, José Blanco, les citó a una reunión a primera hora de ayer en el Palacio de La Moncloa, en la que les comunicó que ya había puesto en marcha la crisis. Según fuentes del Gobierno y de la Ejecutiva socialista fue entonces, en su despacho, cuando ofreció a Pérez Rubalcaba la cartera de Interior. Pasadas las diez de la mañana, Rodríguez Zapatero hizo pública su decisión.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, explicó que los nuevos ministros jurarán o prometerán el cargo el próximo martes, ya que los Reyes no regresarán hasta el lunes por la noche de su viaje oficial por Arabia Saudí.