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Sábado, 8 de abril de 2006
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POLÍTICA
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Cordial recibimiento de la presidenta de la Cámara
Cordial recibimiento de la presidenta de la Cámara
DISTENDIDOS. Mariano Rajoy, con Izaskun Bilbao. / IGOR AIZPURU
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La primera visita de Mariano Rajoy al Parlamento vasco fue la perfecta imagen de la distensión de las relaciones personales e institucionales. El líder popular agradeció públicamente a la presidenta de la Cámara, Izaskun Bilbao, su cordial recibimiento y se confesó «honrado y orgulloso» de visitar el Legislativo. Bilbao, a su vez, confió en que su presencia contribuya a la «colaboración de todos» en un futuro.

Fue la segunda cita del día para Rajoy, que antes había departido con el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso. Tras el saludo oficial, el encuentro continuó en tono distendido y hasta jocoso, como cuando Rajoy comentó, entre bromas, la «injusticia» que supone que no le hayan nombrado ministro a él. También relató a la presidenta sus comienzos como parlamentario en Galicia y hasta le requebró cuando Carlos Urquijo se empeñó en que le entregara allí mismo el consabido regalo oficial. La responsable de Protocolo se apresuró a buscar el obsequio -una reproducción de 'El Pensador'- y Rajoy apostilló: «El mejor regalo es su presencia».

Comió con María San Gil, los presidentes provinciales y el grupo parlamentario -hablaron de la remodelación del Ejecutivo, del alto el fuego y del papel del lehendakari- y tuvo tiempo para una de sus grandes aficiones. Presenció la salida de la etapa de la vuelta a Euskadi y dijo «saber más» de ciclismo que otro gran aficionado, Juan José Ibarretxe.



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