El Correo Digital
Domingo, 9 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EDICIÓN IMPRESA
ÁLAVA
La torre de Babel
Goio Martínez posee la mayor colección privada de Biblias del mundo, el texto universal más traducido, por su afán sociolingüístico
La torre de Babel
GOIO sostiene una enorme y antigua Biblia. / BLANCA CASTILLO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Lugar de nacimiento: Leioa (Vizcaya)

Residencia: Vitoria.

Edad: 49 años.

Profesión: economista que trabajo en asuntos relacionados con el empleo.

Peculiaridad: sociolingüista autodidacta con un enorme interés por las lenguas del mundo, posee la mayor colección privada de Biblias.

Publicidad

Goio Martínez tiene esa condición renacentista por la que trabaja con números y dedica el ocio a las humanidades. Este vizcaíno de 49 años asentado desde tiempo atrás en Vitoria posee la licenciatura de Económicas y aconseja en asuntos relacionados con el empleo. Pero se confiesa «sociolingüista autodidacta», siente pasión por el océano casi infinito de idiomas que se hablan en la tierra y, debido a ello, cuenta con la mayor colección privada de Biblias que existe en el mundo. Sólo le supera la Iglesia protestante -«la más proselitista»-, que dispone de dos colecciones completas según sus datos: una en Londres y otra en Nueva York.

Hace ocho años comenzó a sumar un texto sagrado tras otro. No le mueve la fe religiosa y la elección de este libro, precisamente, se debe a que es el más traducido de la historia. Con el ánimo de situar cabe entender que El Quijote puede leerse en 55 lenguas. La Biblia, «en 3.377», algunas habladas por cuatro y el del tambor. No es broma. Goio accede a buenos censos estadounidenses que cifran en quince los habitantes de Japón que hablan el ainu o los cinco costarricenses que se entienden en boruca.

El protagonista de este récord dispone de Sagradas Escrituras en 516 idiomas usados a lo largo de 133 países. Cualquiera que escuche su afición no tardaría en identificarlo con un sacerdote. «Me suelen preguntar mucho si soy cura. Y siempre tengo que contestar que lo que me mueve es la lingüística y su entorno social. Saber cuántas lenguas hay, dónde se hablan y cuántos lo hacen. Si cojo la Biblia es porque es la base, 'el libro'».

Personalmente ha comprado ejemplares en Francia, Italia, Londres y Bélgica. Los otros modos de ampliar la colección consisten en recurrir «a los amigos, luego a los amigos de los amigos, y así sucesivamente, y por Internet». Goio se ha pasado años atento a los viajes que planeaba su círculo de conocidos para aumentar los fondos sagrados. Pero ha llegado un momento en el que resulta difícil encontrar lo que no tiene. «Llegas a un tope en el que es muy complicado conseguir alguna Biblia más. Pasa como con los cromos de chaval, que tenías que comprar muchos sobres para ver si te salía el que faltaba».

Aún así todavía cuenta con recursos en un regreso circular al punto de partida. Empezó logrando textos gracias a los misioneros y ahora aguarda a que el alicantino Alapont termine la traducción a una lengua de Zimbabue que inició hace veintinueve años. «En cuanto la imprima me ha prometido un ejemplar». Especies en peligro de extinción.

Expone en El Boulevard

Curiosidades, todas. Desde los distintos alfabetos -latín, árabe, chino, japonés, cirílico, arameo, griego, armenio, georgiano, ¿cherokee!...- hasta idiomas y dialectos del España -catalán, valenciano, balear, gallego, vizcaíno, guipuzcoano, batua, aragonés, asturiano, extremeño, aranés, caló y sefardí- pasando por injertos artificiales como el esperanto. Pero también tiene Biblias en braille, morse y taquigrafía.

No se vayan, amigos, aún hay más. ¿Qué les parece una masónica? ¿O las editadas con motivo de acontecimientos especiales, como la boda de Carlos y Diana, la guerra de Irak con escudos de los marines, la visita del Papa a Madrid, los Juegos Olímpicos o los Mundiales de fútbol? Queda lo mejor. Carabanchel, años setenta y ochenta. Lenguaje cheli. Pues bien. Goio tiene su correspondiente Biblia traducida a la jerga callejera de entonces. Se titula 'El Chuchi, los colegas y la basca'. Para partirse la caja.

Una selección de todo ello se podrá ver hasta el próximo día 24 en la planta baja de El Boulevard. Tal vez lleve allí una microfilmada que abarca lo de un sello más o menos y el gigantesco volumen de nueve kilos.

-Por cierto, ¿cuántos idiomas habla usted?

-Los normales de aquí: francés, castellano y euskera. Y leo sin problemas en catalán e italiano.



Vocento