Los actores secundarios dieron ayer un paso al frente y se convirtieron en protagonistas. El anunciado duelo entre Samuel Sánchez y Alberto Contador quedó desvirtuado. Aquellos que estaban situados a pocos segundos del dúo estelar en la general no asumieron su rol, y dieron un vuelco espectacular al orden final de la ronda. El cabecilla de la revolución fue José Ángel Gómez Marchante, que en Zalla encontró el premio a su valentía, a la ilusión y a las ganas por triunfar que puso en los seis días de competición.
-¿Confiaba en sus posibilidades antes de la crono?
-Ya dije antes de la crono que el recorrido me beneficiaba, porque tenía dos puertecillos, el equipo ha hecho un gran esfuerzo llevándonos al túnel del viento para mejorar, también con la bici Scott, sólo faltaba el esfuerzo del corredor. Eso hace que te motives y mejores el rendimiento. Matxin sabe sacar lo mejor de cada uno y lo ha demostrado.
-¿Las características de esta crono jugaban a su favor?
-Era una crono dura, daba viento de cara, había que darlo todo en la subida, en la bajada arriesgar y luego ya depende de cada uno. He estado todos los días fuerte, no soy un especialista contra el crono, pero era una prueba para el que mejor estuviera en forma y yo ya lo había demostrado. Esos dos puertecillos aumentaban mis opciones y así se ha demostrado.
-¿Es una recompensa al trabajo que ha hecho Saunier Duval durante toda la carrera?
-Desde luego que es un premio, después de todo lo que hemos hecho en esta vuelta, siempre atacando y disparando al larguero, es la recompensa a lo que hemos hecho. Yo siempre lo he estado intentando, cada uno ha jugado sus bazas, algunas veces mal, como lo he hecho, pero creo que he tenido recompensa.
-¿Esta mejoría le puede hacer pensar en la general del Tour?
-Todavía tengo que mejorar contra el reloj, hay 100 kilómetros y contra Ullrich o Basso me queda mucho, me queda en el llano lo que me sobra en subida. Es cierto que he hecho pista y tengo esa base, pero me falta mentalización, centrarme y dar lo mejor de mí. Martínez Oliver sacó buenas cosas de mí en el Paternina y Matxin está trabajando, pero todavía falta mucho.
-¿Estaba previsto que llegara en esta forma al País Vasco?
-Sí, la idea era hacer dos picos de forma, estar bien aquí, y luego acudir a las clásicas, y después empezar de nuevo para ir al Tour, primero corriendo en Suiza.
-El año pasado se quedó sin poder disputar el Tour en condiciones por una caída, ¿qué objetivos se marca este año?
-Trataré de hacerlo bien en las etapas más duras. El maillot de montaña estaría bien, y estar lo más arriba posible en la general.
-Su relación con las carreteras vascas es especial, ya ganó en aficionados la Bira.
-Con la afición vasca tengo una relación increíble. Desde aficionados me han tratado muy bien. Parece que estás corriendo en Francia o en otros países de cultura ciclista. La afición se vuelca con todos, seas de donde seas, me he sentido muy querido, desde el primer día la gente grita tu nombre y es de agradecer.
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