La buena marcha de la economía y la creación de empleo son las causas de que el paro no baje, ya que las expectativas de encontrar un puesto de trabajo favorecen la llegada personas al mercado laboral, en especial mujeres, explica Valeriano Baíllo, director general del Servicio Público Empleo (SPE), antes Inem. La modernización que se está abordando, indica, acabará en breve con las colas en las oficinas del organismo, cuya situación económica es de «equilibrio», pese a que en 2005 se dispararon los incentivos a la contratación indefinida.
- ¿Cree posible una pronta transferencia de las políticas activas de empleo a Euskadi?
- El País Vasco es la única comunidad que no tiene asumida esta competencia, junto con las ciudades de Ceuta y Melilla. No puedo decir exactamente cómo está el proceso de su traspaso porque lo lleva directamente el Ministerio Administraciones Públicas con el Gobierno vasco; más en concreto, con la vicelehendakari. Lo que sí sé es que hay conversaciones y que ha habido una carta del ministro de Trabajo al Ejecutivo autónomo en la que le comunica cuál es su posición sobre las transferencias de cara a una posible negociación.
Caja única
- Y esa postura, ¿qué plantea sobre las políticas pasivas (cobro de las cuotas por desempleo y pago de las prestaciones)?
- Que son intransferibles, como ha quedado demostrado en la elaboración del nuevo Estatuto de Cataluña. Forman parte de la caja única de la Seguridad Social.
- ¿Favorece o perjudica la gestión en Euskadi el hecho de que sea la única comunidad en la que el SPE conserva aún las políticas activas (básicamente, las relacionadas con la formación)?
- Es beneficioso. El SPE tiene como única competencia la gestión de las prestaciones por desempleo; es decir, las políticas pasivas, con 13.000 millones de euros al año. Además, tiene la misión de impulsar la colaboración entre políticas pasivas y activas -en manos de la autonomías- para devolver al desocupado al mercado de trabajo. No siempre es fácil la colaboración estrecha con otras administraciones, y es más complicado aún ser innovadores en programas que faciliten la recolocación. Pero en el País Vasco tenemos esa facilidad al conservar todas las competencias, lo que nos permite hacer programas experimentales. Un plan de este tipo, de atención personalizada al parado, para ayudarle en su itinerario hacia el empleo, va a empezar a aplicarse en Guipúzcoa. Los funcionarios están ahora mismo recibiendo lo cursos de formación pertinentes.
- Recientemente el Gobierno aprobó importantes innovaciones en el organismo que dirige.
- Se trata de dos proyectos de modernización. Por un lado, hay que mejorar la gestión de las prestaciones por desempleo. Ello nos va a permitir acabar con las colas del paro; ahora mismo se exigen 20 documentos para poder acceder a la prestación por desempleo y ello supone a cada trabajador tres o cuatro visitas a la oficina del Inem. Dentro de poco, sólo serán necesarios la solicitud y el certificado de empresa sobre el despido. Las gestiones, además, podrán hacerse por teléfono o por Internet. Y, en segundo lugar, dedicaremos las oficinas a la atención individualizada para ayudar en la búsqueda de trabajo.
- ¿El Inem va aseguir manteniendo la exclusividad de la intermediación laboral o cabe dar entrada a otros organismos o empresas, como las ETT?
- La intermediación es exclusiva de la Administración y las agencias autorizadas sin ánimo de lucro. La posibilidad de abrir este campo a las agencias privadas es uno de los puntos que se está tratando en las mesas de diálogo social, pero es un asunto muy conflictivo y, hoy por hoy, no se ha alcanzado acuerdo al respecto.
Equilibrio económico
- ¿Cuál es la salud económica del Inem con los datos de 2005?
- El Inem ha terminado muy bien el año. Gestiona unos 20.000 millones de euros, pero el dinamismo del mercado laboral es muy alto y la recaudación muy importante, tanto en cuotas de desempleo como de formación. Pero no estoy hablando de superávit, porque ha habido dos capítulos de gasto que se han disparado en 2005: prestaciones por desempleo e incentivos a la contratación indefinida, que han crecido mucho. A este concepto se han destinado unos 2.600 millones, cuando estaban presupuestados 2.300 millones. En resumen, hay equilibrio entre ingresos y gastos.
- ¿Puede afectar a la financiación una posible rebaja de cuotas para los contratos fijos, que parece pactada en la mesa de diálogo social?
- Ése es un capítulo no resuelto aún, como tampoco lo está el de los incentivos a la contratación. No sé cómo va a quedar. Lógicamente, si se rebajan las cuotas, el Inem resultará afectado.
- El fraude en el desempleo ha sido siempre objeto de atención por parte de sus gestores. ¿Cómo ha evolucionado este capítulo?
- Sobre este asunto ha habido siempre mala prensa. El trabajador ha cotizado y tiene derecho a cobrar el desempleo cuando es despedido y nosotros combatimos el uso irregular de los fondos, pero no es el tema que más me preocupa. Yo no creo que tengamos que ir a perseguir y controlar al trabajador, que muchas veces actúa por ignorancia, sino a una atención personalizada para informarle de sus derechos y obligaciones, y, sobre todo, una orientación al que quiere volver rápidamente al mercado de trabajo. Ello permitirá descubrir a las personas que no buscan realmente empleo.