El Correo Digital
Domingo, 9 de abril de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Italia opta
Los ciudadanos italianos van a elegir entre hoy y mañana un nuevo poder legislativo tras un mandato excepcionalmente estable, incluso teniendo en cuenta los antecedentes de haber sido dominado por una coalición no muy bien avenida pero férreamente disciplinada por la hegemonía de Forza Italia y la fuerte personalidad de su inventor y líder, Silvio Berlusconi, actual presidente de Gobierno.

Los comicios regionales y locales probaron ya que la Casa de las Libertades, nombre oficial de la coalición de centro-derecha, perdió gas y Berlusconi ha debido enfrentarse a los malos resultados de su gestión económica y sus vicisitudes personales en los juzgados. De hecho, a 'Il Cavaliere' le esperan en julio los jueces de Milán, que le han imputado de nuevo por el presunto y grave delito de soborno de un testigo. El líder de la derecha italiana, que aglutina hasta dieciséis formaciones de muy distintas extracciones, ha canibalizado sus propias filas. La campaña ha sido diseñada a su servicio exclusivo por los planificadores de Forza Italia, confiados en el carisma de Berlusconi, supuestamente capaz de obrar siempre el prodigio de convencer al elector con su reconocida habilidad para la comunicación y su olfato para halagar al ciudadano medio sin renunciar incluso a ciertas dosis de populismo arcaico. El resultado de esta estrategia es que las legislativas se han convertido en una suerte de referéndum, o Berlusconi o Prodi, como si los programas electorales no representaran nada y todo se centrara en la personalidad arrolladora del actual jefe de Gobierno frente a la muy distinta -más discreta, moderada y un punto sosa- de su rival, el ex primer ministro Romano Prodi, quien ha preferido un tono sereno y ha basado su campaña en la crítica a la mala situación económica. El gran número de indecisos y las peculiaridades de la ley electoral italiana añaden aún más incertidumbre, tanto al resultado de los comicios como a la futura gobernabilidad.



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