Mujeres de todos los partidos vascos y navarros excepto el PP y UPN se constituyeron ayer en una nueva plataforma -Ahotsak; en euskera, 'voces'- que pretende «dar un impulso» al proceso de paz desde una perspectiva netamente femenina y a través del diálogo «sin prejuicios ni condiciones», y exigir además que «se respete y materialice» la decisión de los vascos respecto al marco jurídico-político. El colectivo, al que se han sumado todos los sindicatos vascos y organizaciones francesas, se presentó en sociedad en el Palacio Miramar de San Sebastián con la lectura del manifiesto fundacional en euskera, castellano y francés y la foto de familia de los dos centenares de mujeres que le brindaron su apoyo, aunque no se admitieron preguntas.
En primera línea se situaron las impulsoras de la idea -las parlamentarias vascas Gema González de Txabarri (PNV), Gemma Zabaleta (PSE), Nekane Alzelai (EA), Kontxi Bilbao (EB), Aintzane Ezenarro (Aralar) y la ex representante de la ilegalizada Batasuna Jone Goirizelaia-, un proyecto que comenzó a gestarse hace cuatro años, fue adquiriendo solidez en los últimos meses y cobró definitivos bríos tras el anuncio de alto el fuego de ETA. De hecho, no fue posible presentar el documento el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, tal como estaba previsto, por las dificultades para consensuar los detalles y las reticencias de formaciones como el PSE, cuya dirección, de hecho, se desmarcó de la iniciativa y discrepa de su contenido final.
Aun así, Zabaleta ha seguido adelante con el proyecto, al que desde su partido se han sumado la parlamentaria Idoia Mendia, la concejala donostiarra Susana García Chueca y la integrante de la ejecutiva guipuzcoana Rafaela Romero. Zabaleta, según declaró ayer a 'Radio Na- cional', espera poder atraer al PP a la iniciativa porque, subrayó, «no se puede quedar como un 'outsider' del proceso», además de insistir en que es positivo «acercar a la izquierda abertzale al camino de la solución dentro de la ley».
Entre las firmantes que suscriben el texto «a título personal» figuran, entre otras, la propia presidenta de EA, Begoña Errazti -también presente ayer-, la parlamentaria peneuvista Elixabete Piñol, Nekane Erauskin, de EHAK, la sindicalista de LAB Itziar Lopategi o la edil de EB Julia Madrazo. También se pudo ver en los jardines del palacio donostiarra a la histórica dirigente de HB Itziar Aizpurua, a la consejera de Medio Ambiente, Esther Larrañaga, y una gran fotografía, sostenida por simpatizantes de la iz- quierda abertzale, de la ex parlamentaria de SA Araitz Zubimendi, entregada por Francia por su presunta vinculación con ETA y condenada a dos años de cárcel por amenazas.
Militancia común
Las encargadas de poner voz al acto -tres periodistas, de 'Gara', EiTB y de la radio francesa- hicieron hincapié en el paralelismo que guarda esta iniciativa con otras similares emprendidas por mujeres en procesos de paz como los de Irlanda del Norte, Colombia, Sri Lanka u Oriente Medio. Más allá de algunas referencias al carácter específicamente femenino de la nueva plataforma -la reivindicación del «protagonismo» de la mujer en el proceso de paz, dado que padece igual- mente «las consecuencias del conflicto político» y la exigencia de que se reconozca la igualdad de derechos-, Ahotsak hace suya la tarea de «explorar pasos hacia delante en la búsqueda de la paz y la reconciliación» y ensalza la «militancia común por la paz, ante tantos saboteadores que la paz tiene siempre en todos los conflictos».
Las firmantes se comprometen a trabajar para «blindar» el proceso de pacificación en Euskadi y evitar que «embarranque», desde la premisa de que la paz es «una exigencia colectiva y una prioridad política», pero también desde la habitual reivindicación nacionalista del derecho a decidir. Así, expresan la necesidad de que se establezcan y respeten «las garantías democráticas necesarias» para que «lo que la sociedad vasca decida sea respetado y materializado» y, en su caso, se refleje en el ordenamiento jurídico.