Una alergia es una reacción desproporcionada del sistema inmunitario a una sustancia inofensiva para la mayoría de la gente. Sus síntomas pueden ser desde simples molestias a verdaderos problemas que pueden poner en peligro la vida. Los especialistas consideran que el 20% de la población es hipersensible a algo. Aunque los trastornos que el polen provoca en esta época del año a unos 36.000 personas en Álava constituyen la alergia más conocida, hay otras muchas más complicadas de percibir.
El servicio de Alergia e Inmunología del hospital Santiago de Vitoria, a cuyo frente está Daniel Muñoz, diagnostica cada año alergias de todo tipo a 3.000 alaveses. En 2005 fueron 3.120, lo que supone un incremento del 3% respecto al año anterior. Además, el equipo médico-sanitario tuvo 12.450 consultas y realizó algo más de 10.000 pruebas. La magnitud de estas cifras lleva a Ruiz a decir que «estamos tocando techo. Con los recursos actuales, no podemos asistir a más».
Para el especialista el constante aumento de la población alérgica obedece a varias causas. La contaminación es una de las principales. La proliferación de vehículos diesel está directamente relacionada con el aumento de las alergias primaverales porque «las emisiones de este carburante contribuyen a irritar las mucosas, lo que favorece la entrada del polen. De hecho hay más polínicos en el medio urbano que en el rural», resalta Daniel Muñóz, .
La extensión de la higiene en el denominado primer mundo, así como la existencia de más medicamentos, conservantes y productos químicos son otros factores que explican la proliferación de alergias más variopintas. Las modas y nuevas formas de vida también tienen su importancia. «A principios de los año ochenta, apenas había alergias al gato. Ahora, cada vez hay más por la proliferación de las mascotas», detalla.
De los más de 10.000 estudios a pacientes realizados el pasado ejercicio, 5.300 consistieron en inyectar gotas de diferentes sustancias hasta dar con la que produce en el paciente una reacción adversa en cualquiera de sus múltiples variantes como estornudos, picores, sarpullidos, hinchazones o rojeces. De estos exámenes, 3.300 se realizaron para diagnosticar alergias a medicamentos. Los 4.800 pruebas restantes se practicaron mediante la colocación de parches. Se trata de un método utilizado para diagnosticar reacciones a metales, perfumes o conservantes.
A cualquier edad
Daniel Muñoz señala que un tercio de los alaveses alérgicos lo son a los medicamentos; otra tercera parte padecen hipersensibilidades cutáneas y los restantes presentan dolencias respiratorias.
¿Existe un perfil? El especialista considera que no está nada claro, salvo la importancia que tiene el componente genético. La hiperreacción a una sustancia se puede desarrollar a cualquier edad, aunque es en las dos primeras décadas donde la prevalencia es mayor, salvo en el caso de los medicamentos que suele desarrollarse en la madurez.
Por sexos, tampoco existen grandes diferencias. «La proporción de hombres y mujeres hipersensible a medicamentos es igual. La mujer es más alérgica al níquel y el varón, al cromo», apunta Daniel Muñoz.
No obstante, detalla que la extensión de la moda del 'piercing' a los dos sexos ha provocado que también ellos empiecen a desarrollar alergias que antes no afectaban a los hombres. En este apartado, el médico alerta del riesgo que la colocación de pendientes conlleva. «Hemos tenido casos de eczemas cronificados en la zona de alrededor del ombligo».