El Gobierno vasco ha decidido prescindir de las calderas individuales y regresar al concepto de calefacción central en muchas de las promociones que construye en Vitoria. De hecho, está instalando estas mini centrales térmicas, alimentadas por gas, en los bloques que albergarán 1.929 viviendas protegidas de Vitoria. Se trata del 44%-casi la mitad- de los 4.402 pisos que ha sorteado en los últimos tres años, y que terminará de entregar en año y medio.
La consejería de Vivienda liderada por Javier Madrazo ha adoptado esta medida porque supone un ahorro de energía. El responsable de ventas de Gasnalsa, Antonio Oña, explica además que «se han eliminado la mayor parte de las fugas de calorías que tenían las antiguas conducciones. Las que se escapan ahora se difunden dentro del edificio, lo que ayuda a conservar una temperatura interior tibia».
Según el experto de Gasnalsa, una central para 70 casas hace llegar más calor a esas viviendas que las calderas individuales colocadas en cada una de ellas. Pero además puede hacerlo con un menor consumo de gas. Ello se debe a que el caldeamiento interno de los edificios que proporcionan las tuberías de distribución exige menor demanda de energía para el encendido o para el refuerzo de calor de los radiadores individuales de cada hogar.
Otra innovación de este nueva calefacción colectiva es que incorpora un contador en cada piso para medir -en kilocalorías- el consumo por vivienda. Así se evita el principal problema que tienen las centrales de gasóleo: un pago unificado para todas las casas al margen de si una familia gasta más o menos que la vecina.
El recibo del gas se dividirá en dos partes. Una fija para mantener activa la central y caldeado el edificio, y otra variable que corresponde al gasto real, expresado en unidades caloríficas, que hace cada usuario en su red doméstica. Oña no se atreve a asegurar si la suma de ambos conceptos será inferior a los 50 euros de medio al mes que pagan los hogares con caldera individual.
Ensayo en Ibaiondo
José María Leitzondo, responsable de la empresa Giroa, que se ocupa del mantenimiento de dos centrales en Ibaiondo, afirma que es previsible que paguen en torno a un 20% menos. Basa su afirmación en su experiencia como gestor de los recibos de los bloques del barrio más alejado de Lakua.
Según este experto, el recibo no suele bajar de los 5 euros y la factura variable suele oscilar entre los 20 y los 35 euros.