La vigesimoséptima edición de la feria de fósiles y minerales de Amurrio ha logrado atraer a cientos de coleccionistas que, con la lista en la mano, recorrían los puestos de los doce expositores en busca de las piezas que aún faltaban en su colección.
Javier Martínez Intxausti llegó desde Getxo y fue llenando durante la mañana una caja donde guardó todas sus adquisiciones. «Estoy completando una colección de minerales de Vizcaya», explicó orgulloso, mientras mostraba una parte de su 'tesoro' que ahora quiere completar con algunos fósiles. «Me encanta la naturaleza. Ésta es una manera de tenerla cerca», comentó.
Al otro de lado de los puestos, los expositores no se diferenciaban en nada de sus visitantes. «Nosotros venimos porque de esta manera podemos seguir comprando minerales», explicó Luciano Vázquez, que expuso un estupendo ejemplar de 'paradoxides', una especie de crustáceo marino de 300 millones de años.
Vázquez desveló que él disfruta sobre todo «con las salidas a las minas que organizamos los amigos». Todo empezó, agregó, en Oiartzun. «Allí encontré mis primeras galenas. Lo que empezó siendo simple curiosidad, se ha terminado trasformando en dos habitaciones enteras y una estantería llenas de minerales».
Goretti Olaguenaga por su parte, presentó una estupenda colección «pensada para los niños» en nombre de la asociación Aztarna. Los críos, desde luego se quedaron sombrados ante una enorme concha fosil: el 'amonite'.