Tras cinco meses de travesía y recorrer unos 400 millones de kilómetros, la nave 'Venus Express' -a la que los científicos conocemos como 'VEX'- llegó ayer al tórrido e inhóspito Venus. Encendió sus retrocohetes durante 50 minutos para frenar a la nave hasta una velocidad de 1,3 kilómetros por segundo y quedar atrapada en órbita alrededor del planeta. Comenzó entonces la misión científica que se extenderá inicialmente durante unos 500 días. La nueva antena de espacio profundo de la Agencia Espacial Europea, un paraboloide de 35 metros de diámetro instalado en Cebreros (Ávila), será la encargada de recibir desde Venus las imágenes y datos que proporcione 'VEX'.
La nave es algo así como un cubo de metro y medio de lado y 1.300 kilos de peso que guarda en su interior el equipamiento con la tecnología más avanzada para la investigación planetaria. Entre los diferentes instrumentos hay uno, la cámara espectral VIRTIS, que toma imágenes en luz visible y en el infrarrojo, es decir, del día y de la noche venusianas, con las que nuestro equipo de la Universidad del País Vasco, en colaboración con científicos de otros países europeos, pretende desvelar los secretos de la atmósfera de este planeta.
Pasaron ya los tiempos en los que se pensaba que Venus, por su aspecto semejante al terrestre, estaba habitado por hermosas y esbeltas mujeres de largos cabellos rubios. El mayor misterio que encierra es justamente el saber por qué un planeta que se parece tanto a la Tierra en tamaño y composición química ha evolucionado de forma tan diferente. Por ejemplo, gira alrededor de su eje en sentido contrario al del resto de los planetas en 243 días terrestres, mientras que emplea 224 días en dar una vuelta alrededor del Sol. Cuando se combinan ambos movimientos resulta que el Sol sale por el horizonte Oeste y se pone por el Este cada 117 días terrestres. ¿El día dura dos años en Venus!
Además, la atmósfera masiva -90 bares de presión, como la que hay a mil metros de profundidad bajo la superficie del océano- está formada esencialmente por CO2, lo que ha llevado a Venus a poseer un efecto invernadero 'desbocado' que eleva sus temperaturas a 465º C, capaces de fundir el plomo en su superficie. Las nubes de ácido sulfúrico concentrado se amontonan a 60 kilómetros de altura, cubren todo el planeta, y se desplazan a velocidades de 360 kilómetros por hora, más rápido que las de los más intensos huracanes terrestres. Éstos y otros misterios de este mundo infernal son los que pretendemos investigar y comprender en los próximos años.