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Miércoles, 12 de abril de 2006
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La NASA estrellará una sonda en la Luna para buscar hielo
El bombarde0 abrirá un nuevo cráter y creará una columna de residuos de 50 kilómetros de altura
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En ocasiones, el trabajo de la NASA se confunde con una película de Hollywood. En una misión científica no tripulada pero pensada como para la gran pantalla, la Agencia Espacial de Estados Unidos planea para enero del 2009 'bombardear' el polo sur de la Luna para confirmar la existencia de hielo y recoger posibles muestras de agua helada supuestamente transportada hace millones de años por cometas hasta la superficie de nuestro más inmediato vecino en el Sistema Solar.

Esta nueva aventura de la NASA contempla estrellar deliberadamente una sonda del tamaño de un todo-terreno. El violento impacto de este proyectil a 9.000 kilometros por hora, además de crear un cráter adicional en la superficie lunar, debería generar una columna de residuos de más de cincuenta kilómetros de altura, lo que permitiría que un satélite especialmente diseñado recoja y analice muestras de hielo.

La misión se inscribe en la estrategia adoptada por la Administración Bush para poner de nuevo astronautas en la Luna como preparación para una eventual misión tripulada hasta Marte.

Para retornar en 2018 a la Luna y construir después algún tipo de base permanente, la NASA tiene como prioridad confirmar la existencia de hielo, apuntada por misiones anteriores. De confirmarse la presencie de agua congelada en los polos lunares, se podrían explotar estos recursos de oxigeno e hidrogeno para producir aire respirable, combustible de cohetes y agua potable.

«¿De qué disponemos?»

Scott Horowitz, uno de los responsables de esta ambiciosa misión, tiene claro que «para establecer con éxito una presencia humana en la Luna vamos a tener que aprender a vivir de los recursos existentes». «Lo que esta misión nos ofrece -añade Horowitz- es la posibilidad de determinar exactamente de qué disponemos, y eso tiene gran trascendencia para lo que vayamos a hacer en el futuro».

Los intentos de la NASA de explorar la Luna -con su media docena de espectaculares misiones Apollo entre 1969 y 1972- se han concentrado en la zona ecuatorial, dejando los polos fuera del alcance de astronautas. Con esta nueva misión -que incluye dos satélites y un 'penetrador', con un coste estimado en 600 millones de dólares- se quiere lograr también un nuevo mapa de la Luna con detalles sin precedentes, prestando gran atención al sureño cráter de Shackleton, considerado como un lugar propicio para una hipotética base lunar.



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