Dicen los médicos que, en lo que va de año, apenas hemos olido la gripe. Sobre todo lo tienen difícil los de la nariz tapada, que, a falta de cuadros gripales, se han subido a la noria de los constipados. Tos, secreción nasal, estornudos, molestias en la garganta, sensación de destemple... Son síntomas del resfriado común, una enfermedad que se apodera de su víctima poco a poco, avisando, y que tarda en desaparecer entre una y dos semanas; si nada se complica. Eso sí, con un buen tratamiento farmacológico y una abundante dosis de pañuelos, en la mayoría de los casos, suele ser suficiente.