Más vigilancia y control. Estas son las principales peticiones que el Síndico, Javier Otaola, ha solicitado al Ayuntamiento vitoriano en lo que respecta a los perros peligrosos.
«Se trata de una recomendación basada sobre todo en el abuso que realizan algunos dueños de estos animales, que no atienden a razones», detalló Otaola, quien reveló que en los últimos tiempos «hemos recibido media docena de quejas sobre estas cuestiones».
Entre ellas, una sobre un pastor alemán que en un año atacó a cinco personas que interpusieron la correspondiente denuncia. «El perro iba suelto, sin bozal y sus dueños no tenían la licencia administrativa como perro potencialmente peligroso», detalló el Síndico.
«El Ayuntamiento debe tomarse estos asuntos con seriedad, implica un problema de seguridad muy grave. Un perro puede convertirse en un arma capaz de matar, y de hecho éste lo hizo con otro can», reclamó el defensor del vecino.
La ley establece que los propietarios de estos animales tienen la obligación de identificarlos y registrarlos.
Infracciones graves
El hecho de pasearlo sin correa ni bozal implica una sanción grave, con multas de 301 a 2.404 euros. En las muy graves, como carecer de la licencia, la cuantía puede llegar hasta los 15.025 euros. Ambas situaciones pueden incluir la confiscación, esterilización o sacrificio del animal.
«En este caso, todos los incidentes del perro constaban en su hoja de registro, por lo que las autoridades ya los conocían», aseguró Otaola. Según él, «las infracciones son muy graves, y es el Ayuntamiento el que puede aplicar las sanciones».