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Jueves, 13 de abril de 2006
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CULTURA
KARMELE JAIO, ESCRITORA
«La cultura no varía, cambian las formas de expresión»
La autora alavesa acaba de publicar su primera novela, 'Amaren eskuak', una historia sobre las relaciones entre distintas generaciones
«La cultura no varía, cambian las formas de expresión»
RETRATO. La escritora sonríe al fotógrafo. / IGOR AIZPURU
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PERFIL
Nacimiento: Vitoria, 1970

Profesión: Periodista.

Primer libro: 'Hamabost zauri', cuentos en euskera.

Primera novela: 'Amaren eskuak'.

Argumento: Una periodista de mediana edad descubre los secretos de su madre, que yace en coma en un hospital.

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Se considera una cuentista, en el buen sentido de la palabra, porque disfruta escribiendo relatos breves. Sin embargo la novela llamó a su puerta y acabó sucumbiendo a la tentación. 'Amaren eskuak' es un grito a favor de las ganas de vivir, una conmovedora narración que indaga en las relaciones entre una madre y su hija.

-Entre generaciones, ¿cambian las arrugas y poco más?

-Hay temas como el amor o la muerte que preocupan en cualquier época. Somos la misma cosa con distintos condicionantes.

-¿Y por qué nos cuesta tanto entendernos con nuestros padres?

-Por el contexto que nos rodea, que marca mucho. En el fondo somos muy parecidos, pero lo que nos rodea nos condiciona.

-¿Qué tiene esta novela de usted?

-Curiosamente la protagonista tiene mi misma edad y es periodista porque era más fácil para mí explicar esta profesión que cualquier otra.

-Como periodista, ¿qué secreto descubriría usted de Karmele Jaio?

-No hay secretos. Sólo que escribir exige mucho trabajo diario y que hay que ser muy observador. Otra cosa importante es que no conviene perder la capacidad de asombro nunca.

-¿Vive la literatura un momento dulce en Euskadi?

-Pienso que sí. Hay una generación de escritores muy buenos.

-¿Quién le enseñó a escribir?

-Las lecturas.

-¿Alguien le ha marcado de forma especial en su profesión?

-Formé parte de un curso de relatos en El Escorial y conocí al escritor Medardo Fraile. Sus cuentos son una maravilla y su forma de explicar como los escribe, también. Me marcó muchísimo.

-¿Le contaban cuentos antes de acostarse?

-Claro que sí. Mi madre me contaba el cuento de 'Los siete cabritillos' una y otra vez. Me ponía muy pesada porque no me cansaba de escucharlo (risas).

-¿Es el cuento de su vida?

-Ese de cuando era pequeña, y luego 'Alicia en el país de las maravillas'. Tiene un mensaje detrás fascinante.

-¿Qué tiene el relato de Lewis Carroll que tanto atrae?

-Yo lo entiendo como una metáfora de la vida. Alicia cayó en un mundo que desconocía, lleno de locos, y se tuvo que amoldar a él. A nosotros nos pasa algo parecido, ¿no?

-Le veo feliz, ¿vive usted ahora en el país de las maravillas?

-Ja, ja... Es posible, sí, estoy viviendo un buen momento. Soy optimista.

-El escritor, ¿ha de ser comprometido, 'mojarse' de vez en cuando?

-Yo no escribo pensando en lo que me voy a meter, escribo sobre la realidad y, sin darte cuenta, te tienes que 'mojar'. Tienes que dar tu punto de vista.

-Paulo Coelho dijo el otro día que él publicó varios artículos contra la guerra de Irak, ¿con eso basta?

-El arma del escritor es la palabra. Cada cual tiene que implicarse en el campo en el que le toca jugar.

-¿Cómo se imagina la cultura del siglo que viene?

-El tronco seguirá siendo el mismo, cambiarán las formas de expresión.

-¿Qué proyectos tiene?

-Vuelvo a los cuentos, ya tenía ganas y estoy en ello.



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