Por encima del mundo del arte está el mundo del arte de hacer negocios». Esta frase forma parte de las famosísimas reflexiones warholianas. Desgraciadamente no podemos vivir al margen de esa pesada carga, que con mucha frecuencia nos intoxica haciéndonos olvidar la verdadera esencia de las cosas, de los lugares y de las personas.
Los golpes de talonario marcan unos dominios, pero frecuentemente descubren profundas lagunas y límites inconsistentes. Poner precio a todo y a todos es una tarea extenuante y síntoma de una epidemia que avanza sin piedad.
No he ido jamás a ver un partido de fútbol al campo, pero no comparto en absoluto la aversión que en general sienten ciertos sectores ilustrados por este deporte. Mi padre jugó en su juventud y me acercó a los valores de aquellos jugadores pobres, a su ética y elegancia a pesar de la velocidad y dureza del juego. No puedo dejar de mencionar por su sencillez y autenticidad a Primi, al que tuve la suerte de conocer.
También quiero recordar a todos los futbolistas desconocidos que jugaban sin tener equipamiento y que son la esencia del juego. A esos padres y madres que madrugan (con nuestras temperaturas) y animan a sus jugadores. A esas chicas vitorianas que tienen que desplazarse a otras provincias para jugar al fútbol. Ellas tienen muchos más problemas para practicar su deporte favorito. Necesitan algún tipo de apoyo. Es fundamental ayudar a los pequeños deportistas para que lleguen a ser grandes.
El término 'glorioso' no lo comprendí hasta que el Deportivo Alavés jugó la final de la Copa de la UEFA en Dortmund. Esa noche, creo que todos los espectadores de los diferentes países de Europa fuimos orgullosos albiazules -gracias Mané por tu profesionalidad, discrección y humildad-.
Deseo que el actual Alavés no pierda el norte, pese a las fuertes turbulencias, que las lesiones no le castiguen y ojalá que la afición vitoriana sepa distinguir el grano de la paja.
Por cierto, conservo una bonita foto de mis padres en primerísima fila viendo un partido del 'Glorioso' contra el Athletic del mítico Zarra en un Mendizorroza sin tribunas. Yo estaba allí, (pero no había nacido).