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Jueves, 13 de abril de 2006
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POLÍTICA
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«Rubalcaba debe decir a ETA que pierda toda esperanza», exige San Gil
Denuncia el «buenismo» de «ensalzar» a Otegi como «prohombre» del proceso
«Rubalcaba debe decir a ETA que pierda toda esperanza», exige San Gil
SAN SEBASTIÁN. La presidenta del PP vasco, ayer. / EFE
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El PP vasco volvió a reivindicar ayer su papel de 'vigía' en el proceso abierto tras el alto el fuego de ETA y lo hizo por boca de su presidenta, María San Gil, que reapareció así tras una semana larga en la que el protagonismo había recaído en el presidente nacional, Mariano Rajoy -que visitó Euskadi el pasado viernes-, y en el secretario general del partido, Carmelo Barrio, extraordinariamente duro en los últimos días con el recién nombrado titular de Interior. San Gil reprodujo las críticas a Alfredo Pérez Rubalcaba -lamentó que se haya cambiado a un ministro «sin perfil» por otro con «demasiado»- y sumó a los reproches una exigencia, la de que el Gobierno y el máximo responsable de la seguridad del Estado respondan con premura y «contundencia» al último boletín interno de la banda y dejen claro a los terroristas que deben «perder toda esperanza» y «olvidar sus exigencias» sobre autodeterminación y territorialidad.

En una comparecencia en San Sebastián, en la que estuvo acompañada por Barrio, la presidenta de los populares vascos respondió así al ser preguntada sobre el tiempo que necesitaría su partido para dar por bueno el alto el fuego de ETA. «Lo que me pregunto es cuánto tiempo va a tardar el Gobierno en contestar al zutabe», replicó San Gil, convencida de que ese texto confirma su tesis de que el proceso emprendido en Euskadi «no es de paz sino de autodeterminación» y la impresión de que ETA está «envalentonada» y, en consecuencia, exige de forma cada vez más «categórica» el que, dijo, es su auténtico objetivo, la independencia.

Por ello, y ante una ETA que sigue siendo «objetivamente la misma», San Gil reiteró su disposición a colaborar con el Ejecutivo del PSOE, pero recordó que su partido permanecerá «muy cauto y vigilante» para no caer en ninguna «trampa» de la banda. «Menos mal que está el PP para defender la firmeza del Estado de Derecho», se ufanó San Gil, que reclamó para su partido la tarea de «seguir poniendo los puntos sobre las íes» frente a la «ola de buenismo» que, a su juicio, domina el panorama político.

Amnesia generalizada

Una corriente que, aseguró, ha llevado a «algunos» -en velada referencia a los socialistas- a «ensalzar» al líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, como «prohombre» del proceso de paz, depositar «todas las esperanzas» en él y promover una «amnesia generalizada» sobre lo que representa «para creernos de pronto que se ha convertido en una buena persona». «No le hemos oído pedir perdón ni arrepentirse de nada», remachó.

En línea con este discurso, no cejó en sus críticas a Rubalcaba y rechazó, a preguntas de los periodistas, que haya que concederle los habituales cien días 'de gracia', porque es «de todo menos nuevo» y le corresponde a él «demostrar que ha cambiado». Así, insistió en que el ex portavoz socialista no es la persona idónea para tender puentes entre el PSOE y el PP porque «cree en el diálogo político con ETA», además de haber estado «presente en los contactos» con la banda.

Tampoco consideró que su última valoración pública del Ejecutivo -«vuelvo a creer que Zapatero quiere derrotar a ETA»- entre en contradicción con sus actuales cautelas. Matizó que su fe en el presidente del Gobierno estaba relacionada con su intención de convocar el Pacto Antiterrorista «para aplicarlo» y hacerlo «funcionar». En su opinión, el nombramiento de Rubalcaba «no propicia» la revalorización del Acuerdo por las Libertades que demanda el PP, y recordó, en este sentido, que la comisión de seguimiento del Pacto no se ha convocado, que la ley de Partidos «se ha saltado a la torera» y que el fiscal «Fungairiño ya no está».

San Gil aprovechó para negar que existan diferencias entre el discurso de Rajoy y el suyo y subrayó la «coincidencia plena» entre ambas ejecutivas que, según dijo, «no es táctica ni estratégica».



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