La dirección del PNV certificará en este Aberri Eguna, marcado por el alto el fuego permanente de ETA, su compromiso de distanciar la verificación del cese de la violencia de la apertura de un proceso de negociación política en Euskadi. El manifiesto elaborado con motivo del Día de la Patria Vasca y que, por tanto, concierne a la militancia deja constancia de la disposición de los peneuvistas a «priorizar en el tiempo» el logro de la paz «a cualquier otra cuestión por importante que sea», lo que implica en la práctica retrasar la posible constitución de una mesa de partidos para la normalización hasta que se asienten el final del terrorismo y «la libertad». El documento sí precisa que, en ese escenario deseable, «no puede ser obviado» el «respeto a la voluntad democrática de los vascos» -el derecho a decidir- y su consiguiente plasmación en el marco jurídico-político.
El PNV quiso dotar de relevancia a la presentación de su discurso con una comparencia de Josu Jon Imaz, que se dirigirá el domingo a mediodía junto al lehendakari a los simpatizantes nacionalistas convocados en la Plaza Nueva de Bilbao. El manifiesto deja para la parte final de sus diez folios la alusión al cese de la violencia, y resulta coherente con lo defendido por Imaz desde la declaración de alto el fuego de ETA y también con lo que Ibarretxe asumió en su reciente entrevista con el presidente Zapatero: que ahora es momento de afianzar la distensión como paso previo a una negociación entre las fuerzas políticas sobre el futuro de Euskadi, con el derecho a decidir encima de la mesa.
Los peneuvistas se muestran convencidos de que el camino para cerrar «décadas de tragedia» no será sencillo y estará «repleto de dificultades». «Pero vamos a ganar la paz», aseveran, apelando a «la convicción patriótica de los que tenemos fe y confianza en nuestro discurso y proyecto político». Un proyecto que el partido de Imaz identifica con «la perseverancia» en la búsqueda de un acuerdo que establezca «de forma sólida las bases para construir la nación vasca» y con «la integración de las diferentes sensibilidades e identidades políticas» en ese pacto.
«Salto de gigante»
El lema del PNV para la jornada del domingo es 'Aberri berria patria nueva'. Y su manifiesto constituye, de hecho, un canto a la aspiración de levantar «una nación de valores» cohesionada, «abierta al mundo», adaptada a las nuevas realidades, «atractiva» fuera de sus fronteras y «con capacidad de decisión» para fijar sus actuaciones «sin estar sometida», pero también con «la responsabilidad y el compromiso de pactar». El texto cita los discursos para la misma ocasión de 1988 y 1991 -con Arzalluz al frente del EBB y gobiernos transversales- para congratularse de lo acertado de su apuesta por la autonomía y marcar distancias con aquellas formaciones que «llegan 25 años tarde», en alusión implícita a la izquierda abertzale.
El PNV hace gala de su liderazgo en «la transformación» que ha hecho de Euskadi «hoy más nación que nunca». «Hemos dado un salto de gigante en la construcción política, social, cultural, lingüística», zanjan los jeltzales, que reivindican la territorialidad por la vía del «respeto» tanto a los «sentimientos» de Navarra como a «los sueños» de Iparralde. Junto a ello, en atención al 75º aniversario del Aberri Eguna y a los 70 años transcurridos desde el estallido de la Guerra Civil, el partido homenajeará a los represaliados del franquismo.