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Jueves, 13 de abril de 2006
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SOCIEDAD
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Tiempo de constipado
La gripe apenas se ha dejado notar en el País Vasco este año; el catarro común, en cambio, ha llenado las consultas de los médicos de cabecera
Tiempo de constipado
SINTOMÁTICO. Los constipados tardan entre una y dos semanas en desaparecer. / EL CORREO
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Dicen los médicos que, en lo que va de año, apenas hemos olido la gripe. Sobre todo lo tienen difícil los de la nariz tapada, que, a falta de cuadros gripales, se han subido a la noria de los constipados. Tos, secreción nasal, estornudos, molestias en la garganta, sensación de destemple... Son síntomas del resfriado común, una enfermedad que se apodera de su víctima poco a poco, avisando, y que tarda en desaparecer entre una y dos semanas; si nada se complica. Eso sí, con un buen tratamiento farmacológico y una abundante dosis de pañuelos, en la mayoría de los casos, suele ser suficiente.

La escasa prevalencia del virus de la gripe en el primer cuatrimestre del año, además de ser una excelente noticia, sorprende por inhabitual. Sin ir más lejos, en enero de 2005 hubo una semana en la que se registraron 707 afectados por 100.000 habitantes, circunstancia que le otorgó la categoría de epidemia al rebasar la frontera de los 400 enfermos. Nada que ver con la situación actual, en la que ni siquera se ha llegado a los 300 casos semanales. Eso sí, hay que tener en cuenta que esta patología abarca un radio de actuación entre los meses de diciembre y abril, por lo que, advierten los sanitarios, «todavía estamos dentro de la franja de riesgo». No obstante, los 'picos' ya están muy bajos y será muy difícil que se produzca un repunte.

Alarma aviar

¿Pero cuáles son las razones por las que la gripe ha afectado a bastante menos gente de lo habitual? Nadie lo sabe con certeza. Tal vez habría que buscar la explicación en la alarma aviar. Algo positivo tenía que tener una enfermedad que ha puesto en alerta a toda la comunidad sanitaria mundial. Y ese algo se llama prevención. Ante el temor a un posible contagio, los vascos acudieron de buena gana a vacunarse en 2005. Más que nada, por lo que podía pasar. Los ambulatorios y centros de salud de Osakidetza adquirieron un total de 400.000 dosis para afrontar una hipotética pandemia. La respuesta de la población, sobre todo la de los grupos de riesgo, fue tan positiva que las farmacias se quedaron sin vacunas contra la gripe común.

Pero no hay una postura oficial que avale esta hipótesis. Ángel Alayo, médico de familia del centro de salud de Arangoiti, opina que «este año nos ha tocado el constipado en vez de la gripe». No obstante, el galeno llama la atención sobre las dificultades que suelen presentarse a la hora de distinguir entre estas dos enfermedades. Sus síntomas, por norma general, suelen ser «muy parecidos», aunque la fiebre es la 'herramienta' fundamental para diagnosticar con acierto el cuadro del paciente. «La gripe común conlleva un quebrantamiento general del estado de salud. Se caracteriza por la aparición de temperaturas muy altas -de 38 a 40 grados-, circunstancia que no se da en los resfriados».

El catarro común, una infección vírica de aparato respiratorio, normalmente cursa sin fiebre y afecta a la nariz, garganta, tráquea, laringe, senos nasales y oído. ¿Cuánto suele durar? Todo depende de la persona, aunque se pueden trazar previsiones generales. «Una persona no fumadora, sana, que no tiene bronquitis ni asma, supera el resfriado en una o dos semanas; eso sí, los días malos son sólo 3 ó 4», explica Alayo, que asegura que «no pasa nada» si uno suele coger tres o cuatro catarros al año. Todos los expertos consultados coinciden en señalar que «no tiene que haber ninguna alteración de inmunidad» por este motivo.

El hecho de que los constipados aparezcan con cierta frecuencia tiene una explicación cuasi matemática. Mientras los virus que producen la gripe común son cuatro o cinco, los que provocan los cuadros catarrales son más de 200. Eugenia Azpeitia, médico de familia del centro de salud Olarizu de Vitoria, achaca a «factores medioambientales» y a «cambios térmicos» la aparición de la enfermedad. «Si uno trabaja con mucho frío, en un lugar donde hay corrientes de aire o respira demasiado humo, eso facilita que las defensas se debiliten y se coja el catarro». Además, advierte, el estrés también erosiona la fortaleza inmunológica. «Una persona que está sometida a mucha presión puede infectarse con facilidad. La alteración emocional, la ansiedad y el estrés son el caldo de cultivo para la aparición del virus».

De fácil transmisión

Una de las principales características del constipado común es la rapidez con la que se transmite entre personas. «El contagio es de una facilidad abrumadora», explica Eugenia Azpeitia. «Basta con no taparse la boca o la nariz al estornudar para que la persona a la que tenemos enfrente se infecte». En opinión de María Antonia Díez, doctora en Farmacia y miembro de la junta del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, es «fundamental» seguir un tratamiento adecuado para curar bien la enfermedad. Por fortuna, subraya, «la gente está cada vez más concienciada de que no debe automedicarse y acude a los profesionales en busca de consejo».

Díez, que participó hace unos años en la campaña 'Gripe o constipado' -organizada por el Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya-, se felicita de que los pacientes «tiran cada vez menos de los antibióticos» cuando atraviesan por un cuatro catarral. «Ya saben que no deben hacerlo, saben que no deben tomarlos. Un adulto sano precisará tan sólo de un antitérmico o de un antiestamínico para suavizar el malestar».

Las farmacias se han convertido en el primer lugar de consulta al que acuden los afectados. Pero eso no quiere decir que puedan sustituir la labor de los médicos. «Lo que ofrecemos nosotros -puntualiza Díez- es un consejo farmacéutico porque somos capaces de diferenciar los síntomas. Ahora bien, si vemos que una persona no mejora con los medicamentos que le hemos recetado, le insistimos en que vaya de inmediato a su médico de cabecera». r.basic@diario-elcorreo.com



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