El grupo de salud y bienestar animal de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) publicó ayer un informe científico sobre el papel de las aves migratorias en la propagación de la gripe aviar que confirma que algunas especies de pájaros silvestres son portadoras del virus. El documento identifica, además, una serie de aves que viven cerca de los pollos y animales de granja que podrían transmitir a éstos la gripe aviar, bien por contacto, bien por compartir el agua o el mismo suelo. Se trata de las ocas, patos, palomas, gorriones, estorninos y gaviotas.
Según el grupo de trabajo de la Agencia , algunas especies de pájaros, sobre todo las acuáticas, como los patos y los cisnes, son portadores del virus H5N1 y consideradas responsables de introducir la enfermedad en territorio europeo. Hay, en su opinión, cada vez más pruebas de que el H5N1 estaría presente en los pájaros, a pesar de que éstos no presenten signos clínicos de la enfermedad, especialmente los patos, los gorriones o los cisnes. Por lo tanto, consideran que existe una «alta probabilidad» de que, a través de los pájaros salvajes y, en concreto, las aves migratorias, el virus se propague muy lejos.
Riesgo «elevado»
El estudio evalúa también la probabilidad de que los pájaros portadores del virus infecten a los domésticos. En este sentido, los expertos entienden que se trata de un «riesgo elevado» en el caso de las granjas al aire libre y las que no disponen de importantes medidas de bioseguridad. Aunque el peligro es considerablemente menor en los establecimientos avícolas donde las aves están encerradas, la Agencia cree que las situadas cerca de las zonas húmedas están más amenazadas.
Para reducir el riesgo de contagio, se recomienda adoptar una serie de medidas que van desde el incremento de la vigilancia a las aves salvajes en la UE a una revisión de las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones avícolas.