El Ayuntamiento de Llodio ha decidido dejar en suspenso el proyecto de remodelación del centro social de Landaluze por discrepancias con los vecinos del barrio. Todos los grupos municipales a excepción del Partido Popular se reunieron hace unos días en la comisión de seguimiento de las asambleas de barrio y decidieron posponer el proceso de contratación de las obras hasta que no se aclare quién va a gestionar el centro. Y es que mientras algunos vecinos defienden que sea el Ayuntamiento el que se encargue íntegramente de la gestión del servicio, desde el Consistorio piden que se encargue de ello un grupo de vecinos.
En la última asamblea del barrio, los responsables municipales expusieron que deberían ser los propios vecinos quienes se encargaran de atender el local, pero los residentes explicaron que el centro social de Landaluze podría seguir el ejemplo de otros locales como los de los barrios de Areta o Gardea. En estos centros hay una persona encargada del inmueble que también se encarga de regentar el bar. El problema es que en el caso de Landaluze no está previsto que el complejo tenga bar.
Pero el Ayuntamiento insiste en que deben ser los vecinos quienes se encarguen de abrir y cerrar el local y mantener el orden.
Tal y como explicó el portavoz municipal Hernando Lacalle, «no queremos dejar el proyecto olvidado en un cajón. Queremos que salga adelante pero para ello necesitamos la implicación de un grupo de vecinos que lidere el proyecto». Y lo cierto es que son los propios vecinos los que vienen reclamando desde hace años este centro social, dado que no tienen ningún lugar donde reunirse, ni siquiera para realizar las asambleas vecinales.
El local
El expediente para la contratación de las obras tenía un presupuesto inicial de 178.000 euros y un plazo de ejecución de cinco meses. Según este proyecto el nuevo local se habilitaría en el edificio de viviendas situado en el número 27 de la calle Landaluze. Estaría situado en la planta baja del inmueble y contaría con 230 metros cuadrados útiles de superficie. El proyecto de la sede social contempla la creación de un gran salón central de uso polivalente que podría ser dividido en tres salas mediante la colocación de mamparas.
El aforo máximo para este espacio está calculado en unas 150 personas y estaría equipado con una pequeña barra, un almacén y tres servicios, uno de ellos adaptado para personas discapacitadas o con problemas de movilidad. Además, todo el local estaría debidamente insonorizado para evitar molestias a los vecinos del inmueble en el que está ubicado.
La obra también conllevaba la reforma y mejora de las fachada del inmueble donde está localizado. La puerta de acceso se encontraría en la plazoleta de Landaluze y en la fachada se abrirían varias ventanas para tener suficiente iluminación natural.
Según ha informado el portavoz del Consistorio Hernando Lacalle, «no hay prevista ninguna nueva reunión con los vecinos» y añadió que «es una pena que se frenen estas obras, sobre todo por el entusiasmo que parecía despertar el proyecto entre los residentes en Landaluze. Pero a la hora de dar un paso al frente para gestionar el centro parece que todos se han echado atrás».