Pilar López de Ayala borda su papel de muchacha enamorada, en una patética comedia agridulce que, como 'Bienvenido a casa', también puede verse como un retrato cruel de los difíciles problemas de convivencia de una joven pareja. Porque, en el fondo, lo que la película de David Trueba pretende es la descripción de esa fina línea de sombra que separa la adolescencia de la edad adulta. Inmaduros personajes, pues, los que desfilan por la gran pantalla (sorprende asimismo el empleo del Panavision en un filme tan pequeño), entresacados de la vida cotidiana, sobre todo en relación con los redactores de una revista de información general, titulada 'Todo'.
El matrimonio, con sus obligaciones y los inevitables encontronazos de convivencia -el amor, el desamor, el deseo de tener un hijo y la misma soledad- están muy presentes en este sincero desfile de sentimientos encontrados, por los que asoman inclementes la ironía, el desencanto, la infancia irrecuperable y una cierta amargura, presente de forma subterránea a lo largo de toda la película. Sin olvidar los homenajes al propio cine, a cargo del personaje interpretado por Juan Echanove (con su ojo a la virulé y todo), que llega a afirmar: «El cine es el cine y no un parque de atracciones».
Respetable película, en resumidas cuentas, en la que David Trueba ('Soldados de Salamina') ha ordenado con minucioso acierto las diferentes tensiones, persiguiendo siempre una determinada atmósfera, al tiempo que cada pieza, cada personaje, están casi siempre en su sitio.