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Domingo, 16 de abril de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ÁLAVA
Una treintena de alaveses registra en un año 40 inventos en la oficina de patentes
La adjudicación de una idea a un particular o empresa lleva de 24 a 36 meses de exámenes La provincia ha solicitado 473 nombres comerciales
Una treintena de alaveses registra en un año 40 inventos en la oficina de patentes
DE MADERA. Felipe García López de Lacalle se asoma por la ventana de una casa de madera montada con un sistema por él diseñado. / FOTOS: JON RODRÍGUEZ Y JOSÉ MONTES
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LOS DATOS
Patentes: La Oficina Española de Patentes y Marcas registró el año pasado 40 inventos, correspondientes a 27 alaveses.

Solicitudes: En 2005, empresas y particulares remitieron al organismo dependiente del Ministerio de Industria 1.156 solicitudes. De ellas, el 70% eran peticiones de registro de marcas y de nombres comerciales.

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Los alaveses son, cuando menos, inquietos. Así se desprende año tras año del balance de inventos que logran registrar en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Un total de 27 firmas empresariales, institutos de investigación y particulares lograron en 2005 que les reconocieran la autoría de 40 ideas.

La cifra de concesiones es inferior a la de 2004, cuando se anotaron 58 patentes. Este dato, sin embargo, no significa que Álava haya estado menos creativa. Un ejemplo de ello son las 473 demandas para reservar nombres comerciales o las 426 peticiones de marcas.

El balance de patentes del último año refleja el cierre de solicitudes realizadas en ejercicios anteriores. Y es que desde que se presenta una petición hasta que al final se admite transcurren de dos a tres años de estudios y exámenes por parte de los expertos del organismo dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. «Cada proyecto tiene un responsable que lo examina de forma individualizada», detalla un portavoz de la Oficina de Patentes.

Además de paciencia para lograr el reconocimiento de la autoría de una idea, los inventores necesitan también desembolsar un mínimo de 600 euros. Una vez registrado, para conservar la patente tienen que pagar cada año una cantidad. En el primer ejercicio es de 26 euros y en los últimos, de 745. La protección dura veinte años para los inventos a nivel mundial y sólo una década cuando es de ámbito nacional.

De los 40 proyectos alaveses admitidos en 2005, veintiséis corresponden a empresas. En este apartado destacan las ideas desarrolladas por firmas como Asfaltos Naturales Campezo, Pirotecnia Lecea, Avacon, Celaya, Gamesa, Kemen o Natural Vox, entre otras. Centros tecnológicos apadrinan otras seis propuestas y los particulares, por último, son los autores de los ocho inventos restantes.

EDIFICACIONES DE MADERA

Felipe García López de Lacalle

Socio de Díaz de Alda, S.L., una firma vitoriana dedicada a las construcciones en madera, Felipe García atesora a sus espaldas «siete u ocho patentes» todas ellas relacionadas con su actividad empresarial. La última es un nuevo sistema constructivo denominado Iruri-System, que permite «un ensamblaje perfecto» de los diferentes módulos que conforman las casas, porches, cubiertas, garajes o pérgolas que construye.

«Nosotros diseñamos el producto que nos pide el cliente y lo dividimos en bloques». La nueva forma de montarlos garantiza la inexistencia de «errores» a la hora de armar la construcción, lo que supone «que no se van a producir deformaciones». Otra ventaja es que permite trabajar «a toda pastilla», de forma que se ahorran costes. «Una obra de 150 metros cuadrados de superficie en planta queda fijada al suelo en ocho horas entre tres personas», resalta Felipe.

El éxito que están teniendo sus productos -permiten acabados con todo tipo de materiales, como cemento o ladrillos, entre otros- explica que la firma alavesa vaya a contar este año con comercios franquiciados en Madrid y Barcelona.

AVISADOR PARA TELÉFONOS

Jon Karla Maeso Echevarría

Este llodiano de Larraño va ya por su sexta patente. La última es un avisador de emergencias para teléfonos y consiste en un dispositivo que envía un mensaje al teléfono móvil para alertar de cualquier incidencia que pueda ocurrir en el coche, en casa o en la segunda residencia. «Si se tiene una segunda casa cerca a la que se va con frecuencia, lo normal es tener comida en el congelador. Pues bien, si se va la luz avisa».

Jon Karla Maeso, electricista de 42 años, asegura que ha probado el artilugio «y que funciona bien», pero no tiene «quien lo fabrique». La situación no es nueva. Algo similar le ha ocurrido con sus cinco patentes anteriores, todas ellas relacionados con el mundo de la hostelería. Se trata de higienizadores para vasos, botellines, cubiertos y cubitos de hielo. Asegura que no es un escrupuloso patológico, pero está convencido de que en las madrugadas festivas, la higiene brilla por su ausencia en muchos locales.

La carencia, hoy por hoy, de patrocinadores no le desanima. De hecho, espera ya una nueva patente. Ésta vez consiste en un dispositivo reductor de la velocidad en el coche.

ALARMA PARA COCHES

Diego Ortega Martínez

Tenía nueve años cuando el día de Reyes se ganó una buena reprimenda de sus padres por desmontar el tanque teledirigido que acababan de dejarle en los zapatos. No le importó. Había logrado instalarle dos luces ¿y que se encendieran! Ahora, 38 después, este abogado ha patentado una alarma para vehículos accidentados.

El invento consiste en un dispositivo que se coloca en el espejo retrovisor de los coches. Dotado de un transmisor y un receptor independientes permite conocer si un automóvil, que circula a menos de 30 metros de otro, frena en situaciones de poca visibilidad, activa los intermitentes de emergencia o sufre un accidente. «Es una ayuda a la conducción cuando hay niebla, lluvia, curvas o cambios de rasante. Es muy útil para evitar accidentes o, en caso de que se hayan producido, no haya colisiones en cadena», resalta. Una segunda utilidad es que también puede funcionar como 'caja negra' a la hora de esclarecer infracciones y siniestros.

Diego Ortega está convencido de que es un buena idea pero como otros inventores necesita un prototipo para poder acudir a las ferias de las que le han reclamado. De momento, no lo tiene. Y es que fabricarlo cuesta 60.000 euros.



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