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Domingo, 16 de abril de 2006
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DEPORTES
ANÁLISIS
A expensas de otros
A expensas de otros
Gaspar, el mejor ayer, se lleva el balón ante Jonás. / I. ONANDIA
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Justo reparto de puntos en Son Moix entre dos equipos tan justos de recursos como satisfechos por no perder. Además, la ausencia de goles indica claramente la apuesta y conformidad de ambos por seguir sumando, aunque sea a cuentagotas. De esta forma, se contempló un aburrido partido con excesivas interrupciones en el juego a modo de faltas y donde el miedo a perder fue la nota predominante del choque. Aunque el Mallorca, presionado por una nerviosa afición, tiró de corazón en el tramo final, su falta de pegada rivalizó con la de los jugadores del Alavés, que acabaron el partido sin delanteros sobre el campo. A falta de cinco finales, los bermellones nos siguen superando en un punto más el 'average' particular. A partir de ahora, a seguir con un merecido sufrimiento para intentar esquivar los puestos de descenso, que acechan sin piedad a una plantilla sin excesiva confianza en sus posibilidades, sensación transmitida sobre todo por culpa de los técnicos.

EXCESIVO SACRIFICIO

Una vez más, el equipo sacrificó en exceso su vocación ofensiva para mantener la deseada consistencia defensiva. De esta forma, Jandro se quedó inexplicablemente en Vitoria y en la segunda parte fueron sustituidos paulatinamente De Lucas, Bodipo y Aloisi. Ni siquiera saltó al campo Rubén Navarro, el único atacante disponible en el banquillo. Menos mal que la mayor intención contraria, sobre todo en la segunda mitad, chocó contra su propia ineficacia rematadora. En definitiva, el peligro en las áreas fue escaso y eso que el confiado acoso rival inducido por un indolente Alavés nos regaló a la contra dos postreras ocasiones de gol. Sin embargo y no es casualidad, fueron malogradas por Elton y Mena, recién entrados al terreno de juego y claro ejemplo de que la actuación en posiciones antinaturales disminuye notablemente el rendimiento de los jugadores.

MIEDO ESCÉNICO

De esta forma, se desmonta nuevamente una teoría anticuada, ya que jugar con más delanteros no implica mayor peligro como tampoco sacar más defensas asegura el candado de la portería -hasta a Bodipo se le vio de central defendiendo un contragolpe enemigo-. Lo que sí es verdad es que hay que contar con un mínimo de efectivos para cada cometido y sobre todo, la actitud refleja las intenciones para conseguir un objetivo.

Y está claro que ante enfrentamientos directos, el miedo se refleja en el inconsciente y más cuando del discurso ganador y bravucón de Dmitry Piterman al comienzo de la temporada se pasa ahora al temor tan actual como real de perder la categoría. La inteligencia del ser humano hace que de los errores se aprenda, aunque tropezar repetidamente en la misma piedra da qué pensar.



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