Desiertos y con las casas mostrando las tripas. Cada vez más llenos de maleza y más vacíos de vida. Así se ven buena parte de los 2.648 pueblos abandonados que, según ha contabilizado el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el nomenclátor oficial anual, hay en España. Entiende como tales los conjuntos de menos de diez edificaciones. Escondidos están muchos de estos núcleos en los montes, tumbados frente al mar, inmersos en parajes de espectacular belleza, en soleadas llanuras, sierras de vértigo y escarpados acantilados... Pero a estos mundos perdidos en el tiempo y el espacio, donde el griterío de los niños jugando en la calle ha sido sustituido por el silbido del viento que golpea el postigo de las puertas, les ha faltado lo básico para pervivir: paisanos.