Dani y Xisco (Betis), Stoyanoff-Oli (Cádiz), Campano-Okubo (Mallorca), Antoñito (Racing), Corominas (Espanyol), Tiko y Dañobeitia (Athletic), Barkero-Gari (Real Sociedad) son los cambios habituales y muchas veces repetidos de los adversarios albiazules en la lucha por la permanencia. Para el Alavés y dada la clara definición del once inicial, el equivalente por calidad futbolística debería ser Jandro-Rubén Navarro. El primero no fue convocado para el decisivo partido ante el Mallorca y el segundo calentó toda la segunda parte sin saltar al césped.
Y es que Piterman parece decidido a establecer entre los suplentes alavesistas una especie de solidario y aleatorio reparto de minutos. Es decir, acaba por mantener a casi todos activos -a Mena y Elton les tocó en Son Moix- y a casi ninguno realmente metido en la dinámica del equipo. Con todo ello el Alavés carece en realidad de un verdadero revulsivo. Uno de esos jugadores que remueve a la grada cuando sale del banquillo y empieza a trotar por la banda a la espera del cambio.
Jandro y Blago
Durante la segunda vuelta los intentos de buscar a alguien que pudiese acercarse a esa función han pasado por dos jugadores: Jandro y Blago. El primero culminó ocho suplencias casi consecutivas -cuatro de ellas con menos de diez minutos en el campo- con la titularidad frente a Osasuna. Sin cuajar un partido peor que muchos de sus compañeros -De Lucas, por ejemplo, desapareció en esa cita- pasó a ni siquiera viajar a Mallorca. Esta circunstancia, del once a la grada en una semana, la han vivido esta campaña Pellegrino, Poli, Téllez y algún otro jugador, en lo que constituye ya un auténtico récord.
La opción de Blago -siete veces utilizado desde el banquillo- ha caido ya por su propio peso. El centrocampista búlgaro apenas ha logrado aportar nada. En este capítulo, la irrupción de Mena en el duelo de Mallorca es al menos esperanzadora. El jugador toledano, sin opciones en el inicio de la campaña y después con una larguísima lesión, demostró en pocos minutos que debería ser el recambio natural para cualquiera de las dos bandas. Con buena técnica y velocidad se antoja ahora mismo muy superior en prestaciones a Blago.
La tercera posibilidad de encontrar un revulsivo continuado quedó cercenada en Son Moix. Después de una segunda vuelta para olvidar, entre el banquillo y las lesiones, Rubén Navarro regresó ante Osasuna y ofreció media hora de calidad. Forzó el penalti y la expulsión de Flaño y sólo las intervenciones de Elía le privaron de un gol que merecía. Donde cualquier entrenador hubiera visto un filón para la definitiva recuperación anímica y futbolística del catalán, Piterman retiró a los dos delanteros y se inventó un ataque Mena-Nene antes que conceder minutos a Navarro. La estampa del catalán, primero calentando y finalmente junto al córner con las manos en la espalda mientras se agotaba el partido, resultó un poema.
Pero es que los cambios albiazules son así. En unas fases de la temporada, empeñado Piterman en Arthuro o Antchouet, otras en Lacen y Wesley, últimamente en Blago... Más regularidad existe sin embargo a la hora de elegir a los jugadores sustituidos. Más bien a Bodipo, que sólo ha acabado cinco partidos esta temporada. Esté acertado o no -en la última fase de la temporada es uno de los jugadores más en forma- deja el campo de forma habitual entre el minuto 60 y el 80. Otra de las decisiones poco explicables.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com