Pablo Infantes acudirá hoy, como el resto de sus compañeros, a la primera sesión de entrenamientos después del descanso obligado por el compromiso de la selección autonómica.
El delantero rojillo, que ha tenido una activa participación con el combinado de Tornadijo, acudirá «un poco cansado porque, aun cuando la experiencia ha sido muy buena, nuestro esfuerzo en el partido no tuvo premio. Quieras que no, caer derrotado habiendo sido mejor que el rival siempre pesa más que jugar dos partidos seguidos y ganarlos».
Pablo tuvo la oportunidad de jugar por primera vez con la selección, y lo aprovecho. Consiguió el único gol de Castilla y León ante Euskadi, pero eso no le consuela. «Yo marqué, pero no estuve ni mejor ni peor que el resto de mis compañeros. Creo que el bloque trabajó bien y mereció más, pero esto es el fútbol».
El delantero burgalés fue determinante y, como suele hacer cuando viste la camiseta rojilla, vio portería. Algo que espera seguir haciendo en lo que resta de temporada. «Yo trabajo en los entrenamientos para hacer goles. Por fortuna, con el Mirandés lo estoy consiguiendo, pero lo importante no es lo que Pablo hace, sino lo que consigue el equipo. Estamos mostrando una linea de gran regularidad, conseguimos resultados, y eso es lo que me hace estar tremendamente satisfecho».
Ampliar su estadística
El capítulo que Pablo desearía mejorar es el relacionado con su tiempo de juego. Ha participado en 28 encuentros y ha disputado un total de 1.048 minutos. Le gustaría mejorar sus estadísticas pero «teniendo en cuenta que los delanteros habituales están solventado bien los partidos, parece lógico que el 'mister' mantenga la línea que nos permite estar tan cerca ya de asegurar nuestra presencia en el 'play off'».
Es precisamente esa posibilidad, disputar el ascenso a la Segunda B, la que va a obligar al conjunto de la plantilla a buscar cuanto antes 'quedar limpios'. Los jugadores más cargados de cartulinas tendrán que encontrar la sanción en un breve espacio de tiempo. El propio Pablo tiene tres. Todos sus compañeros de ataque, excepto Joseba, que ha acumulado seis en la Liga, están ya apercibidos. Tanto Pereda como Breixo están a una tarjeta de la suspensión.
Posible oportunidad
Habrá por lo tanto ausencias obligadas. En ellas ve el delantero rojillo una posible oportunidad. «Como siempre, estoy disponible para aportar lo que pueda al equipo. Me gustaría, como es lógico, jugar lo siete partidos que faltan. Y también los cuatro que espero juguemos en el 'play off'. Ojalá pueda contar con minutos y colaborar para hacer realidad el sueño del ascenso».
Pablo lo ha calificado así «sobre todo porque los que ya lo han vivido aquí, algunos jugadores y muchos aficionados, me han dicho que las celebraciones en Miranda son impresionantes, que hay que vivirlas». Cuando habla de sueño el jugador rojillo no piensa ni por un momento en él como algo sólo hipotético.
«Dejando al margen que el fútbol no es una ciencia exacta, que es un deporte sujeto a infinidad de factores, el Mirandés está en el buen camino. Estamos en la mejor de las disposiciones para terminar la temporada con la satisfacción de haber culminado un proyecto, de haber logrado el objetivo que nos marcamos el pasado verano».
Pablo, como el resto de sus compañeros, espera que el equipo obtenga cuanto antes su boleto para luchar por el regreso a Segunda B. Una vez conseguido ya habrá tiempo de pensar en los posibles rivales. «Nos vamos a tener que conformar con quien nos toque, así que, es mejor seguir trabajando sin preocuparnos por ellos». Además -apostilla- «lo que todos tenemos absolutamente claro es que somos un equipo capaz de ganar a cualquiera. Somos competitivos y sabemos muy bien cuáles son nuestras capacidades».
El burgalés no ha tenido demasiado tiempo para descansar durante estas vacaciones, pero da por bien empleado su paso por la selección regional. Hoy vuelve al trabajo con una idea fija, «seguir peleando en los entrenamientos para poder estar en el partido frente al Numancia», ha manifestado.