Los bomberos de Vitoria no sólo se la tuvieron que ver con el fuego a lo largo del año pasado. La memoria que hace balance de su actividad destaca un buen ramillete de intervenciones al margen de los incendios, pero que requieren igualmente de una preparación específica y no pocas dosis de valor. En este sentido, los especialistas vitorianos duplicaron en 2005 sus actuaciones para retirar del casco urbano enjambres de avispas y abejas, que proliferan en la ciudad en los meses más calurosos.
El cuerpo de bomberos de Vitoria respondió ante 180 avisos de esta naturaleza y retiró enjambres de cornisas, árboles, lonjas y comercios de Vitoria. En 2003, las alertas por este motivo fueron cerca de la mitad, 85. La climatología de 2005, que presentó un verano muy seco, pudo favorecer la existencia de este tipo de colonias de insectos en la ciudad, según algunos expertos. Aunque lo cierto es que «incrementamos año tras año las actuaciones de esta naturaleza», admiten fuentes del servicio municipal.
En cada turno de bomberos hay personal preparado para hacer frente a estas emergencias. Un buen número de agentes son expertos en apicultura y la mayor parte del cuerpo tiene conocimientos básicos para actuar en caso de necesidad.
Los bomberos recomiendan «mucha precaución» a los vitorianos si se encuentran con un enjambre. «Lo que dicta el sentido común es alejarse quince o veinte metros de la colonia y no molestar a los insectos con palos o escobas, no hacer ruido ni movimientos bruscos», aconsejan. «Lo que se debe hacer es coger el teléfono y llamarnos», zanjan.
Andamios y fachadas
Los agentes, ataviados con los trajes de apicultor que les resguardan de picaduras, atontan a las abejas con fuelles ahumadores y se hacen con sus enjambres, que en ocasiones regalan a apicultores profesionales. Si se trata de avispas, que no producen miel, eliminan con insecticida a los animales y sellan las colonias con silicona.
El ramillete de actuaciones de los bomberos al margen de los incendios también incluye otra serie de asistencias técnicas que aumentan cada año. Es el caso de la atención a los peligros localizados en altura, sobre todo en las cornisas de las viviendas. Los especialistas acometieron 437 actuaciones (355 en 2004) para asegurar andamios en días de viento, evitar la caída de bloques de nieve o hielo y garantizar la seguridad de fachadas en mal estado.