El protocolo tiene su importancia para cualquier institución pública. El Ayuntamiento vitoriano no es una excepción y tiene previsto gastar cerca de 75.000 euros este año en el cátering de los actos de este tipo de los que es anfitrión.
Estos días ha ofertado a las empresas del sector el jugoso contrato para garantizar los canapés municipales por espacio de doce meses. En la cantidad propuesta se prevén todo tipo de actos, desde los que requieren más pompa y boato, como las recepción oficial de La Blanca, hasta aquellos convites de menor entidad que se ofrecen en ocasiones a quienes visitan de forma oficial la Casa Consistorial, como estudiantes de otros países.
El contrato establece, de hecho, tres menús diferentes, en función de la importancia de la cita. El primero, «sencillo», con una decena de bocados por persona y vino de año de Rioja Alavesa. El segundo debe incorporar un «menú más variado que el anterior», con embutidos, quesos y «alguna especialidad dulce». En éste, los vinos, también de Rioja Alavesa, son ya crianzas. El tercero será un lunch «completo, que pueda sustituir a una comida o una cena», con 20 bocados por comensal, variedades de marisco, fritos y embutido «de más calidad, tipo ibérico».
Escuela infantil
De otro lado, el Ayuntamiento ha iniciado el periodo de licitación de la obra que permitirá convertir un amplio local de Zabalgana en la primera escuela infantil del barrio.
La guardería se ubicará en el paseo de la Cruz Roja y dará servicio a 43 niños de entre 0 y dos años. Ocupará los bajos de un edificios de viviendas, con más de 400 metros cuadrados de superficie.