El Correo Digital
Martes, 18 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EDICIÓN IMPRESA
CON REMITE
Polvo y piedra
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Puede que las canteras sean necesarias, seguro que para alimentar el insaciable apetito del sector de la contstrucción lo son, pero hay que reconocer que son sumamente impopulares. Entre el polvo, las grietas y los camiones, la vida en los alrededores de una cantera es de todo menos placentera. Nada tiene de extraño por lo tanto, que los pueblos y aldeas cercanos pretendan con gran ahínco que les quiten de encima esa pesadilla.

Cierto es que las canteras de hoy se parecen relativamente poco a aquellas en las que trabajaban hasta la extenuación los presidiarios de leyenda, cargados de cadenas y vigilados por fieros guardianes con armamento hasta en las encías. Recuerden a Woody Allen cantando aquello de «voy a ver a mi chica allá en el Mississipi» o algo asi mientras hacía sus estropicios habituales. Ahora el trabajo no es tan duro, pero lo es de todas formas.

Razón lleva el representante del departamento vasco de Industria: reconoce que, como sucede con los cementerios nucleares, las incineradoras o los vertederos, quizá los habitantes de sus aledaños reconozcan que son imprescindibles, pero nadie las quiere cerca de su casa. Y no es para menos: basta ponerse en el lugar de los vecinos del monstruo para encabezar de inmediato la manifestación en contra de tanto polvo, tanto camión y tanta grieta en casa.

El «boom» de la construcción ha empeorado el problema, y de qué forma. Polvo, ruido y piedra. c.p.uralde@diario-elcorreo.com



Vocento