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Miércoles, 19 de abril de 2006
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ÁLAVA
Peatones 'cazados'
La Policía Municipal inició ayer la campaña de prevención de atropellos entre peatones y conductores con muchas advertencias y una multa
Peatones 'cazados'
CAMPAÑA. Un policía alecciona a una persona antes de cruzar el paso de peatones. / NURIA GONZÁLEZ
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LA CAMPAÑA
Objetivo: Controlar durante quince días que peatones y conductores respeten los pasos de cebra y no crucen con el semáforo en rojo.

Cuerpos implicados: Policía Municipal y Ertzaintza.

Accidentes: Vitoria registró 142 atropellos en 2005 y dos fueron mortales.

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«¿Madre mía, no me lo puedo creer, si me multa me da algo. Qué vergüenza!». Josefina Mateos cruzaba ayer la calle La Paz con el semáforo en rojo y en la otra 'orilla' su cara cambió de color. Se topó con un agente que le lanzó una aleccionadora reprimenda y no le quedó más remedio que reconocer su error y respirar hondo porque el uniformado no había desenfundado la libreta.

Josefina fue sólo una de las decenas de personas que ayer fueron sorprendidas a pie de acera por la Policía Municipal que, junto a la Ertzaintza, acaba de iniciar una campaña promovida por el Gobierno vasco para evitar atropellos con advertencias y multas. Durante quince días, cualquier peatón que no vaya por el paso de cebra o cruce con el disco en rojo podrá recibir una sanción de entre 30 y 100 euros. Serán 150 euros si un conductor no respeta un paso señalizado.

El estreno oficial del inusual dispositivo provocó caras de pasmo, excusas, risas e incluso alguna carrera para salir de la escena, según pudo comprobar EL CORREO en el cruce de Olaguíbel con La Paz, vigilado por tres agentes durante dos horas. Afortunadamente para los infractores, no hubo muchas multas pero sí advertencias. La única sanción del día, de 30 euros, la firmaron otros uniformados apostados frente al Palacio Europa.

Pese a la visible presencia policial, la esquina de Olaguíbel con La Paz fue escenario de un rosario de peatones 'cazados' que no se esperaban una amonestación verbal. La reacción del agente Víctor Etxaburu se repetía una y otra vez. Paraba al ciudadano, le daba un buenos días mezclado con un saludo castrense y le lanzaba un didáctico recordatorio. «En 2006 llevamos 35 atropellos en Vitoria. El año pasado por estas fechas eran 27. Usted acaba de cruzar cometiendo una infracción, y lo sabe. Le recomiendo que no vuelva a hacerlo. Es por su seguridad».

Las reacciones de los peatones eran variadas, pero gran parte de ellos reconocían su error. «Tengo prisa porque voy a trabajar y he cruzado mal, es verdad y se lo he dicho al policía. De todas formas, me parece bien que se vigilen estas cosas y que pongan multas en algunos casos», explicaba la joven Leire Alcácer.

A otra persona de elevada edad la reprimenda no le sentó tan bien, sobre todo por la «vergüenza» que había pasado cuando toda la calle le miraba. «¿Quién no ha hecho esto alguna vez? ¿Es un delito? La Policía está para hacer cosas más serias», añadió. Otro anciano se enfurecía consigo mismo porque «acabo de leer la noticia en el periódico hace cinco minutos y por poco me multan».

Disculpas

María Jesús Albéniz, en cambio, reconocía tras su infracción que «somos malos peatones y no me parece mal que llamen la atención. A veces pensamos que nos da tiempo a cruzar, y no es así».

Las excusas de los transeúntes eran variadas. Casi todos tenían prisa. Unos, porque se dirigían al trabajo; otros, porque iban «a por los críos». Una señora que había salido del hospital Santiago llegó a sacar de su bolso un parte médico para justificar su actitud. Otro hombre ni siquiera esperó la llegada del agente. Escuchó el sonido del silbato, miró atrás, le vio y decidió apresurar el paso y correr para doblar la esquina.

El oficial de turno, Jesús Carretero, asumió que las infracciones detectadas «son muchas, pero también lo esperábamos. Y eso que estamos aquí y nos ven. Vamos a seguir vigilando en otras calles y multaremos si hay casos graves».



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