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Jueves, 20 de abril de 2006
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DE GIRA. El portorriqueño derrochó simpatía en Madrid. / AFP
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Ricky Martin tiene ahora un interesante punto zen. Parece que se ha trabajado en los últimos años la búsqueda íntima de su ser, sin despreciar a los de afuera, y ha encontrado lo que escudriñaba. Incluso, en un tono no exento de espiritualidad, cree haber hallado su cometido en la vida. Lo dijo, sereno y seguro, sin hálito alguno de superioridad, en la masiva rueda de prensa que convocó ayer en Madrid para presentar su última gira europea -'Una noche con Ricky Martin, Tour 2006'-, que inicia mañana en la ciudad inglesa de Manchester: «Serán conciertos muy íntimos, más orgánicos y globales; mi misión ahora es unir a los continentes con la música».
 

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