El Correo Digital
Jueves, 20 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
DEPORTES
ATHLETIC
OPINION/A propósito de nuestro estilo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Aparte de una 'filosofía' particular, el Athletic siempre ha tenido a gala tener un estilo propio. Todos hemos oído hablar alguna vez de 'gure estiloa'. No hay campaña electoral, por ejemplo, en la que los diferentes candidatos al sillón de Ibaigane no hagan suya esa convicción de que hay algo intangible que nos une, nos distingue y, en cierto modo, nos eleva sobre el resto de los clubes. ¿Pero existe realmente ese estilo? Y si de verdad existe, ¿cómo es? Cada cierto tiempo conviene hacerse estas preguntas. Y es que temporada tras temporada, los hechos demuestran que lo que para algunos es el estilo del Athletic -y por tanto una norma obligada de conducta como aficionados- para otros no parece serlo en absoluto, lo cual induce a pensar que los hinchas rojiblancos podemos compartir la devoción por unos mismos colores pero, en modo alguno, una misma manera de apoyarlos.

Recordemos, por ejemplo, la rueda de prensa que ofreció el sábado Clemente en Lezama.Y fijémenos no ya en sus delirantes teorías sobre los medios de comunicación y sobre nosotros los pobres periodistas ganapanes; ni siquiera en su manía patológica de ir por la vida entregando a los demás carnets de vasco o de rojiblanco. (Tú si eres, tú no). Pensemos tan sólo en el mal gusto de su sorprendente ataque, lleno de desprecio, a su predecesor en el cargo; por cierto, un antiguo pupilo que siempre le ha demostrado respeto y aprecio. Y luego preguntémonos si ése es nuestro estilo.

También se habla estos días de una manifestación con aire de vía crucis -en un periódico ya ha aparecido un hincha vestido de rojiblanco arrastrando una cruz y llevando una corona de espinas- que las peñas quieren organizar este domingo para protestar por los errores arbitrales. No voy a ser yo quien discuta ni los perjuicios causados por algunos trencillas ni la buena voluntad de los peñistas. Y menos teniendo en cuenta el calvario que estos últimos vienen sufriendo toda la temporada. ¿Natural que muchos de ellos se sientan como 'ecce homos'! Lo que discuto es la iniciativa en sí misma. En el fondo, por mucha carga surrealista que se quiera darle, no es más que una queja inútil, un lloriqueo colectivo como el que cada cierto tiempo se organiza en otros campos.

Y tengo para mí que estas manifestaciones de denuncia (o las folclóricas procesiones a Begoña) no forman parte de 'gure estiloa'. Al menos del estilo-Athletic en el que a muchos nos gusta reconocernos. No nos cansamos de decir que somos un club diferente, los últimos románticos. Pues bien, ser un romántico, un caballero que ha decidido pelear en campo abierto sin armadura, tiene sus obligaciones, sobre todo cuando vienen mal dadas. En ese caso, hay que mantener el tipo. Con clase. Uno no puede llorar, ni implorar perdón, ni rasgarse las vestiduras en público, ni cambiar de principios. ¿A quién se le ocurre, por ejemplo, plantear el fichaje de extranjeros en el caso de que el equipo baje a Segunda? ¿No entienden que ése sería justo el momento menos indicado para plantear algo así, que esas cosas un caballero debe hacerlas por voluntad propia y nunca forzado por el miedo la derrota? ¿No han leído 'El Quijote'? ¿Ni al Capitán Trueno?

La cuestión del estilo propio, ciertamente, da mucho de sí. Hemos visto que determinadas actuaciones nos pueden hacer dudar incluso de su existencia. Otras, sin embargo, nos reconfortan y reafirman. Ahí está el ejemplo de los aficionados de San Mamés llenando el estadio todos los partidos y sufriendo en silencio, sin gritos ni aspavientos, los despropósitos de su equipo. O ahí está Carlos Gurpegi, que ya se entrena en Lezama con la cara partida. Sin quejarse.



Vocento