La enfermería del Athletic sigue repleta y las lesiones de los jugadores evolucionan favorablemente aunque a un ritmo más lento de lo que le gustaría a Javier Clemente. En el entrenamiento matinal de ayer el único de los tocados que pisó el césped de Lezama fue Unai Expósito. El defensa es el que cuenta con más posibilidades de poder estar a disposición del entrenador para el próximo domingo, «aunque todavía existen dudas de que pueda llegar a tiempo», señalaron fuentes del club.
El de Barakaldo dedicó la mañana a correr al margen del grupo. Mientras el resto de sus compañeros se ejercitaban a las órdenes de Manolo Delgado en una mitad del terreno de juego, Expósito realizó carrera continua a lo largo de todo el campo acompañado del preparador físico Xabier Clemente. Tras finalizar con esta parte de su trabajo, el defensa efectuó diferentes estiramientos y antes de retirarse al interior de las instalaciones siguió de cerca los partidillos de veinte minutos que preparó el técnico con sus jugadores divididos en tres equipos de siete hombres.
Susto de Lacruz
Joseba Etxeberria todavía está convaleciente de su rotura leve del músculo del bíceps femoral de su pierna derecha y trabajó con los especialistas dentro del recinto. Aduriz optó por la misma fórmula. Aunque el lunes el delantero salió a correr sobre la hierba con su pierna vendada, ayer tampoco se le vio en el exterior. «Ya es seguro de que ninguno de los dos estará para medirse al Valencia», aseguraron las mismas fuentes.
El pequeño susto de la jornada lo protagonizó Mari Lacruz. En el transcurso de los partidillos programados por Clemente, el defensa recibió un fuerte balonazo en el rostro tras un disparo de Casas. El navarro permaneció grogui en el suelo durante varios segundos, pero se recuperó sin problemas.