Trece personas, varias de ellas argelinas, fueron detenidas ayer en una operación antiterrorista en Italia y Francia relacionada con la financiación y la logística de grupos de raíz islámica, indicaron fuentes de la investigación en Nápoles. La operación ha permitido identificar una red de sostenimiento del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, al que se vincula con Al-Qaida.
En el país transalpino los detenidos fueron ocho, seis argelinos y dos italianos, acusados de falsificación de documentos y favorecimiento de la inmigración clandestina. Además han sido acusados de corrupción al tratarse de funcionarios públicos. La operación se desarrolló en ciudades, como Nápoles y Caserta, al sur de Italia; Milán, al norte, y Marsella, en el sur de Francia.
La operación, aún en curso, pretende cerrar un año de investigaciones en las que se detectó «la existencia de una red logística dedicada al reclutamiento de afiliados y a la recogida de fondos en una área contigua a las organizaciones subversivas de raíz islámica», según la Fiscalía de Nápoles.
Los sospechosos se dedicaban a suministrar papeles falsos a los emigrantes ilegales, como permisos de residencia y documentos de identidad.
Mientras, en Egipto, los organismos de seguridad han detenido a veintidós extremistas islámicos acusados de «conspirar» para llevar a cabo acciones terroristas contra objetivos turísticos y líderes religiosos musulmanes y cristianos.
Según Interior, los arrestados pertenecen al grupo Al-Taefa al- Mansura (Secta victoriosa), y planeaban también atentados con coches bomba contra gasoductos e instituciones vitales del país árabe.