Especialistas grafólogos iraquíes han confirmado la autenticidad de la firma del depuesto presidente Sadam Hussein en las sentencias de muerte de 148 chiíes, dijo ayer el responsable del tribunal especial que le juzga. El dictador y siete de sus antiguos colaboradores son acusados de la muerte de 148 personas sentenciadas a la pena capital en 1983 en un proceso sumarísimo en el que fueron declarados culpables de intentar asesinar un año antes al entonces omnipotente mandatario en la aldea de Duyail, al norte de Bagdad.
La sesión de ayer, presidida por el kurdo Rauf Abdelrahman, fue la número veintidós desde el inicio del proceso en octubre pasado y analizó el informe de expertos sobre la autenticidad de la firma de Sadam y de algunos de sus ex asesores en las condenas. En la jornada anterior, que se celebró el lunes y duró noventa minutos, la defensa pidió la intervención de cinco expertos internacionales para verificar la autenticidad de la rúbrica, mientras que el fiscal, Yafar Musavi, insistió en que era innecesario este trámite.
El ex presidente se negó en todo momento a confirmar o a negar la autenticidad de los documentos, mientras que otros acusados aseguraron que sus firmas fueron falsificadas. Los abogados de Sadam argumentan que las ejecuciones fueron legales porque constituyeron una respuesta a un intento de magnicidio. La acusación asegura que durante la operación las fuerzas de seguridad se extralimitaron, y atacaron y detuvieron a familias enteras, incluidos niños y mujeres.
Sadam, que se presentó en la sala vestido con un traje negro y camisa blanca, y sus ex colaboradores, ataviados con la tradicional chilaba y la 'kufiya' (pañuelo que cubre la cabeza) podrían enfrentarse a la pena de muerte si son declarados culpables.
Una veintena de muertos
Diecinueve iraquíes, entre ellos tres profesores universitarios, murieron ayer en varios ataques y fueron descubiertos otros cinco cadaveres de personas no identificadas y ejecutadas a balazos.
Además, varios hombres armados entraron en dos escuelas de un barrio de mayoría chií en Bagdad y degollaron a dos profesores delante de sus alumnos. Dos maestros más fueron secuestrados en el noreste de la capital, también una zona dominada por chiíes.
Asimismo, en la localidad de Baiji, a 200 kilómetros al norte de Bagdad, un coche bomba estalló al paso de una patrulla norteamericana y causó cinco muertos, según la Policía local. Otro ataque del mismo tipo causó dos muertos en el centro de la capital.
Además, un ciudadano perdió la vida en un atentado con artefacto explosivo perpetrado cerca de la oficina del ex primer ministro Iyad Alawi, en el oeste de Bagdad. Asimismo, seis personas, entre ellos tres policías, resultaron muertas en dos ataques diferentes con armas ligeras en el barrio de Dura.
Por otra parte, una red de ONG iraquíes afirmó que cerca de 20.000 civiles han sido secuestrados desde inicios de este año, en un informe que también asegura que se han registrado 3.457 actos de violencia.