El Correo Digital
Jueves, 20 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
POLÍTICA
POLÍTICA
Batasuna urge a impulsar la mesa de partidos en una larga reunión con Ibarretxe
Otegi insiste en «verificar» si se va a respetar la decisión de los vascos Exige que la Ertzaintza cese en sus «agresiones» a la izquierda abertzale y dice percibir en el lehendakari «cierta conciencia» de ello
Batasuna urge a impulsar la mesa de partidos en una larga reunión con Ibarretxe
LEHENDAKARITZA. Pernando Barrena, Arnaldo Otegi y Juan José Ibarretxe charlan ante los fotógrafos momentos antes de la reunión. / IOSU ONANDIA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

La relevancia de la reunión celebrada ayer en la sede de Presidencia en Vitoria entre el lehendakari y una delegación de Batasuna quedó reflejada, además de por la convocatoria en sí misma, por su duración: algo más de dos horas y media, la conversación más prolongada que ha mantenido Juan José Ibarretxe con las formaciones vascas en su primera ronda de contactos oficiales tras el alto el fuego permanente de ETA. El grupo ilegalizado apretó ante su interlocutor el acelerador para impulsar una mesa de diálogo multipartito y dejó sentado que lo importante para ella llegados a este punto no es verificar la autenticidad del cese de la violencia, sino si los estados español y francés y las fuerzas políticas están dispuestas a respetar el derecho de decisión de Euskal Herria.

Con el debate abierto ya sobre el retorno a la legalidad de Batasuna, el lehendakari volvió a escenificar ayer que considera a los independentistas un interlocutor plenamente válido. Ibarretxe despachó durante dos horas largas con Pernando Barrena, Arnaldo Otegi y Juan José Petrikorena; estos dos últimos, recientemente excarcelados. La cita fue descrita por fuentes de Ajuria Enea como «cordial, intensa e interesante, como todas», mientras que Otegi valoró tanto «lo duradera y profunda» que había sido, como «la absoluta sinceridad y honestidad» con la que todos se expresaron, «sin cortapisas» y «diciendo lo que sentimos y pensamos». Los dirigentes abertzales fueron los únicos en ofrecer su versión del encuentro, aunque fue escueta y sólo admitieron cuatro preguntas de los periodistas.

Las palabras de Otegi revelaron con nitidez la importancia que concede su partido a la primera fotografía con Ibarretxe desde el alto el fuego, que coincide en el tiempo con un discurso cada vez más crítico del PNV hacia la izquierda abertzale. Batasuna «casi no» habló con el presidente vasco de su posible regreso a la legalidad -el portavoz radical aconsejó al Estado, irónico, que «cambie de instancias judiciales-, y sí de dos cuestiones nucleares para los independentistas: su «preocupación» por la actuaciones represivas de la Ertzaintza y «la prioridad» que concede a los contactos para acelerar la constitución de una mesa de negociación. «No caben excusas ni echar balones fuera», advirtió Otegi, quien afirmó que se dan ya «las condiciones» para ese diálogo multipartito.

Acabar «con urgencia»

El mahaikide se refirió primero a «las agresiones» de la Policía autónoma contra la izquierda abertzale, lo que supuso un reproche implícito ante Ibarretxe de la labor de su consejero de Interior, Javier Balza. Tras mencionar las detenciones practicadas tres días después de entrar en vigor el alto el fuego y «los seguimientos y filmaciones» realizadas a los independentistas, Otegi exigió con «absoluta rotundidad» que se ponga fin «con urgencia» a esas «estrategias del pasado» que «se avienen mal» con la nueva situación de distensión y no favorecen «la confianza». Cuestionado al respecto, el portavoz abertzale no quiso desvelar la respuesta de su anfitrión «por cortesía», pero sí dejó caer que había percibido en él «cierta conciencia» de que esas «operaciones» sólo obstaculizan el proceso y provocan «crispación». El comentario no fue contestado por Lehendakaritza.

Junto a ello, Otegi trató de atraerse al lehendakari -que asumió ante Zapatero la necesidad de priorizar el afianzamiento de la paz- al impulso de la mesa multipartita. Lo dibujó en dos fases: ahora se trataría de dotar de «contenido» a las conversaciones ya iniciadas y sentar «un cimiento sólido» sobre la metodología, los principios y los compromisos; luego se encararía, dijo remedando a Ibarretxe, «la verificación democrática». Es decir, si los partidos tendrán «la altura de miras y la responsabilidad suficientes» para labrar un acuerdo «plural» y «en toda Euskal Herria», bajo «la premisa» de que se aceptará lo que decidan los vascos.

Batasuna vino a coincidir con las tesis de su anfitrión al subrayar que la fórmula para desarrollar ese «derecho» constituye el eje «central» del debate y el «nudo» que debe «desenmarañarse». Tras aseverar que el alto el fuego es «consistente» sin necesidad de informes policiales, Otegi señaló que su grupo sólo conseguirá una Euskal Herria reunificada, independiente y socialista si así lo quieren los ciudadanos. Su partido quiere «saber», enfatizó, si se van a «habilitar vías democráticas» para que este país «sea lo que quiera ser». «Y en esa verificación no hemos avanzado mucho», zanjó.



Vocento