El agrandamiento de la próstata, una glándula sexual masculina del tamaño de una nuez que sirve para producir líquido seminal, puede provocar dificultades al orinar y al mantener relaciones se-xuales. Se trata de la patología más frecuente entre los varones maduros. No en vano, afecta al 30% de los hombres que rebasan los 50 años; al 50% cuando sobrepasan los 60 y se dispara al 90% al cumplir de 80 para arriba. El hospital Santiago Apóstol de Vitoria va a incorporar este año una innovadora técnica para solventar este problema que limita la hospitalización a veinticuatro horas y que reduce los importantes efectos secundarios de la intervención. Se conoce como 'láser verde'.
La operación para corregir la llamada hiperplasia benigna de próstata a través de este método se realiza mediante anestesia epidural. Una vez que el paciente está sedado, se le introduce por la uretra un fino canal por el que pasan las pulsaciones del láser. Éstas eliminan por completo los tejidos de la próstata agrandada. «Uno de los aspectos más relevantes es que este sistema no provoca sangrado, con lo que se reducen los riesgos para el enfermo», explicó a EL CORREO el director-gerente de Santiago, Jesús Muñoz.
El paso por el quirófano dura alrededor de una hora «y el paciente puede recibir el alta médica en sólo un día», destacó el máximo responsable del hospital. «Va a suponer una revolución para los hombres con esta patología, como lo fue en su momento la cirugía de cataratas», agregó.
Muñoz asegura que, desde el punto de vista médico, «es el mejor método que existe, el más innovador, el menos invasivo y el más seguro». Las bondades del 'láser verde' no acaban ahí. Y es que reduce de forma drástica las probabilidades de que el enfermo padezca después incontinencia urinaria o disfunciones eréctiles, como impotencia. «Con este sistema, los únicos cuidados que hay que seguir son un tratamiento a base de antiinflamatorios durante diez días y no hacer ejercicios extremos ni mantener relaciones sexuales en dos o tres semanas. Por lo demás, se puede hacer vida normal. Apenas se notan molestias», afirmó Muñoz.
Sin sondas
Hasta ahora, la medicina ofrecía dos posibilidades para combatir esta enfermedad. Una, la más agresiva, consiste en abrir el abdomen del paciente y extraer la glándula. La otra se realiza mediante una endoscopia a través de la uretra para extirpar parte de la próstata. En ambos casos, el postoperatorio se prolonga en torno a una semana o diez días. «En este tiempo el enfermo tiene que estar con sondas urinarias, lo que puede generar infecciones», señala el director-gerente del centro sanitario.
El hospital, que practica alrededor de 150 intervenciones de este tipo cada año, confía en poner en práctica la nueva técnica a partir del próximo invierno. «Antes, Osakidetza convocará un concurso público de ámbito europeo para adquirir el equipo. Dada la duración del proceso, calculamos que estaremos en disposición de utilizarlo en los últimos meses de este año», anticipó Muñoz.
Este sistema costará al Servicio vasco de Salud en torno a 120.000 euros. Santiago será el primer hospital vasco en contar con esta técnica, al parecer la más avanzada. Basurto opera con otro tipo de láser. En el ámbito privado, sólo doce clínicas españolas disponen de este método. Entre ellas, una vizcaína y otra guipuzcoana.
Este adelanto médico empezó a utilizarse con éxito hace poco más de cinco años en el centro Mayo de Rochester, en Estados Unidos. Según los facultativos que han empleado la técnica, está indicada para todo tipo de pacientes. En especial, para aquellos que no responden a la medicación o para los que presentan síntomas severos.
Para evitar sustos, la comunidad médica recomienda una visita anual al urólogo a partir de los 50 años.