En esa sana competencia entre los grandes estudios de Hollywood -de la que todos nos beneficiamos- por conseguir el dominio de la taquilla en las películas de animación, parece como si la pugna estuviese dirigida a superar a la competencia, no sólo en el mismo campo, sino en el mismo tema en el que decide adentrarse una de ellas. Primero fueron las hormigas, después los monstruos, siguieron los peces y ahora les toca el turno a los animales salvajes. Si Dreamworks aterrizó hace poco con 'Madagascar', ahora llega Disney con esta réplica, iniciada también en un zoo, y que curiosamente ha sido estrenada en nuestro país antes que en los Estados Unidos.
Resulta obvio recalcar, una vez más, el increíble trabajo gráfico realizado, que se supera con cada filme. Además del cuidado escenario en el que siempre se mueven los personajes, las expresiones de éstos, sus movimientos y su propia configuración resultan excepcionales. En cuanto a la historia, decir que se establece una inquebrantable relación entre el padre león y su cachorro, acompañada de los típicos valores de amistad y solidaridad en manos de una colección de animales siempre entrañables y divertidos. Hay acción sobrada en tres escenarios con grandes posibilidades: el zoo, la gran ciudad y la selva. Por lo tanto, la película aporta diversión y entretenimiento a su público habitual.
Sin embargo, dudo de que la película haga las delicias de los mas pequeños, pues recurre a un villano, el jefe de la manada de Ñus, que por su presentación puede quitar el sueño a más de uno.