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Sábado, 22 de abril de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Markov resucita a los sprinters
El pelotón volvió a llegar agrupado a Calahorra después de una etapa movida por Kaiku y Andalucía en la que el corredor del Caisse d'Epargne se impuso con evidente solvencia
Markov resucita a los sprinters
LOS ESCAPADOS. Marichalar, en primer plano, y Ruiz rodaron en solitario 70 kilómetros. / R. SOLANO
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ETAPA 1ª
Etapa

1. A. Markov (D'Epargne) 3 h 33 m 28 s

2. J. Benítez (Nicolás Mateos) m. t.

3. A. Galdós (Panaria) m. t.

4. A. Edo (Andalucía) m. t.

5. P. Urtasun (Kaiku) m. t.

Incidencias

Alberto Benito (Tres Molinos) sufrió una caída que obligó a trasladarle al Hospital San Millán sin que las heridas revistan mayor importancia. Abandonaron los japoneses de Team Vang Tanaka y Inoue.

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La Vuelta vuelve al redil después de dos años de escarceos vergonzantes, dos escapadas al aire que no hacían sino enmascarar las (lógicas) limitaciones físicas con que llegaron a Calahorra los hombres más presionados por el ambiente para estar en primera línea de fuego y justificar su espantada en la etapa reina que horadaba las cimas de Cameros.

La etapa de la Rioja Baja, la que sortea el viento del noroeste cuando aparece en escena, no justifica ni un solo segundo de diferencia a pesar de las escandalosas minutadas firmadas en las dos últimas ediciones bajo el sospehoso epígrafe de 'fugas sorpresa'. La apertura de la Vuelta lo demostró ayer bien a las claras, devolviendo a la ciudad romana lo que le había birlado con anterioridad: un sprint a la vieja usanza, un final compacto que resolvió con suspense una etapa lidiada en dos tiempos pero concebida desde el primer momento para decidirla a cara o cruz entre los hombres más rápidos, entre los llegadores. Uno de ellos, el ruso Alexei Markov, recupera la tradición para esta tierra y se convierte en el primer líder de la prueba, consciente en todo caso de que no será el último. La Demanda es mucha cruz para un hombre forjado en el velódromo.

Es agua, en todo caso, que está por venir. Al ruso del Caisse d'Epargne, el día de hoy le queda lejos; prefiere saborear, con la misma frialdad con que se asomó al podio para calarse el maillot morado, un triunfo labrado en una guerra abierta, plagada de escaramuzas, diseñada a golpes de estrategia. Y marcada, a plena vista, por el marcaje a que se sometieron Andalucía y Kaiku tras la baja en línea de salida de Paride Grillo, el teórico antagonista de Edo y Bru, las cartas que jugaban abiertamente sobre la mesa.

Fuga de conveniencia

Lo que no esperaban, ni por asomo, es que ese 'tuya mía' escenificado sin complejos por Javier Ruiz y Pedro Marichalar durante más de setenta kilómetros, desde las inmediaciones de Autol a Lodosa, acabase destapando en los últimos quince de carrera una traca de órdago que consiguieron abortar minando su reserva. Torres (Spiuk), Velasco (Orbea) y Lara (Andalucía) dinamitaron el orden del grupo que caminaba, ya para entonces, con más de veinte minutos de adelanto sobre el horario previsto, y allanaron el camino a Efimkin que acabó por descolocar a los equipos empeñados en llegar al sprint.

A fin de cuentas, al resto tocó en suerte engullir en una agónica caza, culminada en el callejero de Calahorra, el medio minuto de ventaja con que llegó a rodar el ruso. Luego no hizo sino marcar la estela a su compañero y compatriota para dejar las cosas en su sitio tras una llegada afinada al fondo de la Calle Bebricio, a la desesperada, pero con más fuerza de pedal, con cierta solvencia sobre Javier Benítez, un modesto de un equipo aún más modesto, el Grupo Nicolás Mateos, que rozó la escuadra aventajando en más de un cuerpo a Galdós, del Panaria, y al más aceptado en las apuestas, Ángel Edo. Bru se había estancado en el repecho.

La Vuelta, es cierto, se asomó de nuevo al precipicio al ver cómo se resquebrajaba en Fitero, el punto con giro al oeste elegido por siete efectivos de Kaiku para dibujar el primer abanico de la jornada y dejar fuera de rueda a Edo, sobre el papel su máximo rival. El pelotón se rompió en dos bloques enfrentados por un suspiro de apenas quince segundos que acabaron convirtiéndose en infinitos hasta el perfil bodeguero de Aldeanueva. Pero no dejó de ser lo que era. Los 'capos' -desde Plaza a Jiménez, Karpets, Zandio, Efimkin, Bru o Lara- se colaron de rondón en el corte, y sólo se concedió visado a una fuga de conveniencia. La etapa se resolvió al sprint y la escuadra de Jaimerena volvió a campar en La Rioja a sus anchas. La ronda fue, en términos conceptuales, parte de lo que era.



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