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Sábado, 22 de abril de 2006
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SOCIEDAD
JAVIER GARRIDO AFECTADO DE PSORIASIS
«Lo peor es la mirada de desconfianza de los demás»
«Hay muchos brujos y curanderos que sólo quieren sacarte el dinero»
«Lo peor es la mirada de desconfianza de los demás»
Javier Garrido posa en una cafetería de su localidad, Béjar, en Salamanca. / EL CORREO
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Tenía doce años cuando llegó. Al principio, parecía caspa. Eran sólo unas pequeñas placas en el cuero cabelludo, que poco a poco se extendieron a la espalda, los codos y las rodillas. Un reconocimiento médico, cuando realizaba el servicio militar, le sirvió para saber que su problema, en realidad, se llamaba psoriasis. Desde entonces, con mayor o menor fortuna, no ha dejado de darle la murga. Ahí está. Hoy, Javier Garrido tiene 36 años y es el vicepresidente de Acción Psoriasis, la mayor asociación de lucha contra esta enfermedad en España. La agrupación ha puesto en marcha una campaña informativa, que culminará el 13 de mayo, con la celebración del Día Nacional de la Psoriasis.

-¿Hasta qué punto le afecta?

-La psoriasis es muy caprichosa. Depende de la temporada, tengo una mayor o menor afección.

-¿Por qué dice caprichosa?

-Aparece y desaparece cuando quiere, sin motivo aparente para que ocurra. Puede desatarse en invierno con el mal tiempo y marcharse en verano con la llegada del sol. O por un golpe, un roce en el codo, estrés...

-¿Ha llegado a afectarle a las relaciones personales?

-En mi caso, no.

-¿Cómo lo ha llevado su pareja?

-Nunca le ha dado importancia. Siempre he tenido claro que todos los que están a mi alrededor tenían que saber que ésta no es una enfermedad contagiosa, que se puede convivir perfectamente conmigo. María Ángeles es, en realidad, quien me ayuda a sobrellevar la enfermedad.

-¿Es quien mejor le entiende?

-Siempre ha estado ahí, en la sombra, ayudándome a cumplir el tratamiento, cuando los había muy complicados, de cremas y pomadas. Ayudándome, de manera callada, a superar mis miedos.

-A algunas personas les afecta incluso a sus relaciones sexuales.

-He conocido parejas que han llegado a la separación y también algún suicidio. Ésta es una patología que se ve y el paciente tiende a ocultarla. Dejas de ir a la piscina, al gimnasio y a cualquier sitio donde tu piel pueda exponerse a las miradas de los demás.

-¿Lo más doloroso es que se vea?

-Lo peor es la mirada de desconfianza de los demás.

-¿Por qué se huye de una enfermedad que no es contagiosa?

-Vivimos en una sociedad donde prima la estética. Sólo vemos pieles y cuerpos perfectos.

-Usted está ahora 'limpio'.

-Ahora estoy bien. Recibo un tratamiento biológico, pero he llegado a tener una psoriasis que me afectaba hasta el 70% u 80% de la superficie corporal.

-¿Cómo llegan las personas recién diagnosticadas a su asociación?

-Muy perdidas, quizá por la falta de información de su médico. La consulta suele ser tan corta que a los dermatólogos no les da tiempo a explicar todo lo que conlleva esta enfermedad, que es crónica y te acompañará siempre.

-¿Cómo les reconfortan?

-Siempre les digo que se informen, que lean mucho sobre la psoriasis y que no se metan en historias raras.

-¿En «historias raras»?

-Hay mucha gente que te dice que te cura la psoriasis y son todo patrañas. Son sujetos que te sacan el dinero para lucrarse ellos y no curarte la enfermedad.

-¿Quiere decir que hay profesionales que no merecen llamarse así o se refiere a brujos e iluminados?

-No, médicos no. Me refiero a los curanderos, a los que te imponen las manos o te hacen beber aguas de dudosa procedencia. A los que practican la brujería, a gente que no tiene una base científica para curar una patología como ésta.



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