Cualquiera firmaría llegar a su edad, los 84 años, con su ímpetu, claridad de ideas y curiosidad. Joaquín Jiménez, el 'estudiante de lo alavés' como él se define, es además de folklorista uno de los padres del actual formato de las fiestas en honor a San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz. No permite que se cuestionen sus símbolos.
-Veo que sigue usted con su paseo diario, su misa, sus lecturas...¿Esto le mantiene tan bien conservado?
-Suelo decir que estoy en conserva, ja, ja. Pero sí, creo que es eso. Salgo de casa hacia las diez menos cuarto, doy una vuelta de una hora, oigo misa, ando otra hora. Por la tarde, leo cinco o seis horas.
-¿En qué anda metido ahora?
-Aparte de otras cosas, estudio al Canciller Ayala, en su tiempo, sus impresiones de palacio.
-¿Hay algo ligado a lo alavés a lo que no haya hincado el diente?
-Hay algo que no lo he visto del todo y me da pena: el canto de la aurora. Ahora estoy metiendo en el ordenador los datos que he recopilado a través de toda Álava. Tengo unas 800 letras de canciones.
-Suena a libro.
-Me gustaría publicar algo, sí.
-Quedan días para San Prudencio, confiese, ¿se emociona al pensar en una de sus fiestas preferidas?
-Claro, piense que en 1983 fui el pregonero de San Prudencio, cuando el pregón se pronunciaba con un boato espectacular, creo que más que ahora, porque se hacía en el Teatro Principal. Me sentí muy halagado entonces.
-¿Qué les deseó a los alaveses?
-Siempre deseo por ellos lo mismo: que sean alaveses.
-¿Algún consejo para Inma Shara?
-Que cante bien a San Prudencio, que no es ningún mito, sino una realidad, y que anime a los alaveses a encomendarse a él.
Sabores rituales
-Mire que han cambiado cosas de la fiesta en estos años. Por ejemplo, los perretxikos son rumanos.
-Buenoooo. La tradición es el perretxiko, no importa dónde se coge, sino el sentido con que se come y se come igual, con la misma ilusión y sentido ritual.
-¿Sentido ritual?
-En honor a San Prudencio.
-Y los caracoles son de bote.
-Importa el sentido.
-¿Es de los que se ha pertrechado de bolsa, palo y linterna y ha salido a coger caracoles de noche?
-Pocas veces. Más bien he preferido que me los dieran.
-Ya no hay ni mozos ni mozas de las cuadrillas.
-Eso me da pena. Cuando la Diputación se hizo responsable de la fiesta de San Prudencio lo hizo con un sentido de alavesismo a ultranza, queríamos destacar el folklore de Álava y por eso llevamos la fiesta a la provincia, para que no fuese sólo celebrada en Vitoria. Y nada mejor que llevarla a las cuadrillas. Hicimos una especie de pregón en cada pueblo. El primer año se hizo en la capital de cada cuadrilla, con un festival de payasos, guitarra, canciones...
-Vamos, a lo grande.
-Un espectáculo. Allí se ponía la banda a la muchacha que habían elegido dama de la cuadrilla. Luego, pensando que la mujer como el hombre no está bién si está solo, la Diputación incluyó el varón de la cuadrilla, pero hace un par de años que han quitado eso...
-Dicen que no había voluntarios.
-Me extraña mucho que la juventud, que tanto se precia de estar arraigada, deseche algunas costumbres. Nunca he entendido que sea tan difícil encontrar varones en los grupos de danzas.
-¿Qué me dice de quienes insisten en que San Prudencio no existió?
-También dicen ahora que Cristo no murió. Cuando se empeñan tanto en decir cosas contra las creencias del pueblo, es señal de que las creencias son exactas.
-Cada vez más alaveses aprovechan este 'puente' para hacer 'mutis por el foro' y largarse a la playa. ¿Traidores?
-Su opción es tan respetable como la de los que se quedan, pero quizá sea menos alegre. Lo lógico de San Prudencio sería estar bajo un olmo de la campa, pero...
-¿Cree que la fiesta de San Prudencio está en peligro?
-Nooo. No creo que ninguna fiesta como tal esté en peligro.
Virgen de los desagravios
-Pero usted dice que los honores a Nuestra Señora de Estíbaliz se quedan más bien escasos.
-Siempre digo que parece que hay más gusto de festejar junto al hermano que junto a la madre. Pero claro, Estíbaliz está a diez kilómetros. La fiesta no tiene el arraigo que tenía en la historia. Muchos siglos antes de celebrarse San Prudencio ya se celebraba Estíbaliz. Ahora que está tan de moda el afán de pacificarse, de hacerse amigos, de abrazarse, eso se hacía allí desde la Edad Media, se iba allí a desagraviarse.
-Tendrían que ir unos cuantos.
-Cada uno con su conciencia.
-¿Cómo se le queda el cuerpo cuando hablan de trasladar el monumento de la Batalla de Vitoria?
-No lo movería. ¿Para qué?¿para que quepa más gente el día de Celedón? Si cada vez va a haber menos gente con esa costumbre moderna del champán.
-¿Le gustan las escaleras mecánicas de los cantones?
-Lo que sea facilitar a la gente que suba el cantón me parece bien.
-Va a menudo al Casco Viejo, ¿ve gente de visita por el barrio?
-Entre que hay poca gente y hay mucha pintura por las paredes, uno no se anima mucho a visitarlo, pero el Casco Viejo es muy importante, la historia esta ahí.
-¿Qué le falta para atraer visitas?
-Posiblemente más atracción vinícola.
-¿¿Más bares?!
-No, de otro estilo.
-¿Ve posible un Casco Viejo a la 'francesa', lleno de tiendas?
-Lo primero que hay que pensar es que ahí viven personas y que también tienen que bajar a la ciudad y que hay que facilitárselo. Todo lo que sea ensamblar el Casco Viejo con el nuevo está bien. Vitoria es una ciudad muy bonita, pero con el Casco Viejo, sin él, sería una más. Hay que mimarlo, animar a la gente a que vaya. Da pena ir ahí y verlo vacío, con los palacios que tiene...
-Uno de los ganchos será el museo de Arqueología. Se va a retrasar.
-Bueno. Las cosas de palacio, despacio. Hay un dicho popular que dice, en el Ayuntamiento, paso lento; en la Diputación, precaución.
-Parece que el turismo se va animando, ¿se ve como cicerone?
-No, no tengo voz de guía.
-¿Y montando en el tranvía?
-Claro, je, je. Como ahora cojo el urbano.
-¿Imagina Vitoria sin la brecha del tren?
-Cuando voy a Logroño y veo que ya no está el tren digo '¿qué bonito!', ¿ Y por qué Vitoria va a ser distinto? Soy vecino del Sur y todavía digo 'voy a Vitoria'. Es otra ciudad y eso es por el ferrocarril. El tren divide.
-Ahí siguen, con el auditorio a vueltas.
-¿Qué pena me da! Por razones partidistas no es un proyecto. Es como la fábula esa en que dos liebres discutían si son galgos o podencos y en esa discusión llegan los perros y se las comieron.
-¿Le gustan Salburua y Zabalgana?
-El otro día estuve paseando por Salburua y me encantó. No me gustan mucho las torres, pero pensar que a dos minutos del centro se pueden encontrar ciervos, patos y zancudas... Es una maravilla.